lunes, 2 de enero de 2012

Obama, give me 5





De jóvenes todos somos revolucionarios, nos tocaron los tiempos de la guerra fría, leíamos, discutíamos y argumentábamos. Nos preocupaban las sociedades, la nuestra con un partido dominante y la de América cuidada por generales, también dominantes.


Soñadores, románticos, nos enamoramos de Silvio, Violeta, Pablo, Chabuca, Amauri, Tania, Viglieti, Amparo y muchos otros, asistimos a lecturas, conciertos y charlas. Portamos en nuestro pecho, con orgullo, esa imagen del Che que Korda inmortalizo en el 60. Algunos fuimos tocados tan profundamente que nombramos a nuestros hijos como algunos de ellos.


Después de años, en la madurez, decidimos celebrar nuestros cuarenta visitando la isla, fuimos seis, camaradas desde niños, nos encontramos con una Habana suspendida en el tiempo, con el ron, el tabaco, la música, la mujer, Benedetti, el Capri, el Gato Tuerto, Milagros y el desfile de julio 26.


Los logros de la revolución ahí están, salud, educación y deporte. Las partes duras de la realidad nos golpearon el rostro, niños pidiendo dinero, hombres y mujeres vendiendo caricias, ciudadanos inconformes con lo que no tienen, pero, ¿que parte del mundo se salva de estos pecados?, que el pueblo libre de estas culpas tire la primera piedra.


Una reflexión obligada es que el comandante, sin importar lo que diga, también sucumbió ante la soberbia que abraza al Poder. 


Por otro lado, no es fácil resistir 50 años de bloqueo del país mas poderoso del mundo. Un bloqueo condenado por la ONU en 20 ocasiones, la ultima en Octubre de 2011. Un privilegio de los poderosos es que pueden atender o desatender las recomendaciones de quien sea, según convenga.


Hay ofensas que no se perdonan para nunca tener que olvidarlas.


Otra certeza es que la Justicia en Estados Unidos también puede ser ultrajada y permitir la violación de la propia Ley americana. Los 5 cubanos encerrados desde el 98 en cárceles de máxima seguridad acusados de espionaje han sido juzgados en tonos parciales y con ganas de que se pudran en el olvido mientras 900 parlamentarios de todo el mundo, el grupo de trabajo de detenciones arbitrarias de la ONU, Amnistía Internacional, 9 premios nobel y seis mil intelectuales de todos lados reclaman un juicio justo, alguna razón les debe asistir.