domingo, 24 de junio de 2012

Variación de Viento II



Si no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre, acabarás formando parte de ella.
Joan Baez

Mientras te bañas repasas el plan que preparaste para la inauguración, los proveedores, los amigos, la comida, la banda, la bebida y por supuesto las chavas.

Te observas al espejo, te quitas los pelos que sombrean tu cara, te pones desodorante, pasas las manos por cara, cuello, pecho, estomago, nalgas y entrepierna con agua de lavanda, tu preferida. Te detienes frente al ropero, te decides por una camisa blanca, mezclilla, botas y saco azul.

Termina por gustarte lo que proyectas, desde hace mucho entendiste que si pretendes ser amado, lo primero que debes hacer es amarte a ti mismo, con todo el compromiso que ello implica.

Con el auto descompuesto, tuviste que invitar a tu cuñado, siempre está dispuesto a la fiesta, sin mi hermana por supuesto. Se nota que traen sus broncas, habrán de resolverlas, además, antes de ser mi cuñado fue mi amigo, los años terminan por reclamar sus lealtades.

Te diriges a la alameda, ahí quedaron de verse, por fin llega, al entrar al auto te reciben los sonidos de “I dont want to talk about it” de Rod Stewart, prendes un cigarro en un vehículo donde afortunadamente se permite hacerlo, si algo te molesta son esos sitios donde no puedes meterte el humo que requieres; desde hace mucho descubriste que la combinación de tus olores con lavanda y tabaco potencian tus feromonas, al menos eso te gusta pensar.

En un País donde la Cultura de la Legalidad brilla por su ausencia los derechos son violentados cotidianamente, impunemente, el diputado Calderas lo sabe, desde que tiene credencial para botar leyes ha inaugurado 5 moteles, está convencido que el brindar los espacios y ambientes adecuados para la práctica del amor furtivo es el mejor negocio. A ti te tocó engrasar la maquinaria municipal y organizar la fiesta.

Invitaste a todos con quienes tuviste o con quienes habrás de tener contacto, los de obras públicas, tesorería, seguridad pública, alcoholes, alumbrado, limpieza, SIMAS, en fin, todos, la fiesta tiene como objetivo, aparte de la diversión, amarrar los lazos necesarios para asegurar la operatividad.

Por fin llegan, lo has hecho muchas veces, entrar en moteles, aunque habrás de reconocer que esta es la primera que lo haces con otro hombre, un hecho que bajo otra circunstancia destruiría tu reputación.

Existimos personas que lo único que tenemos es una reputación.

Tu función no te permite divertirte como debieras, tienes que organizar todo, atender a los invitados, hacerlos sentir bien, que se diviertan.

La banda es muy buena, especialista en Rock de los ochentas, está dirigida a un público que está en sus 40´s, las modelos y el Sr Johnnie Walker son invitados especiales.

El ambiente se prende, al calor del rock y del alcohol, algunos se pierden en los espacios de nuestra celebración.

Como en todas las fiestas memorables, llega el momento en que cada quien hace lo que quiere, el éxito está asegurado, los favores futuros también.

Te llama tu cuñado, conectó con tres nenas y se trata de seguir la fiesta en el departamento de una de ellas, lejos de políticos obesos y aburridos, Calderas te da su anuencia y se retiran, son las 2, toman en periférico, hay poco tráfico, no sabes en qué momento se da el derrape y enseguida la colisión, mientras giran escuchas los gritos de todos confundiéndose con los tuyos, ves pasar tu vida en un instante que en ese momento piensas será el último, cuando el auto por fin se detiene, respiras profundo y ayudas a las chicas a salir. Entras de nueva cuenta en un estado de excitación cuando percibes que tres luces van hacia ustedes a gran velocidad, de nueva cuenta los gritos, todos corren excepto tú, no puedes hacerlo, te has quedado anclado al sitio, como esos animales que son hipnotizados por las luz del cazador, una de las luces desparece en medio de los ruidos de los metales, las otras van directo a ti, entonces lo entiendes, tu arena se ha terminado, cierras lo ojos.

domingo, 17 de junio de 2012

Facebook

Sin mentiras la humanidad moriría de desesperación y aburrimiento
Anatole France




Es la amiga del amigo de una amiga de alguien que conocí en alguna parte.

No importa.

Decides hacer un comentario en alguna de esas fotografías que te llegan de rebote, como tantos partidos de soccer donde la jugada no era contigo pero que de una u otra manera el balón cae en tus pies, en ese momento la decisión es tuya, puedes pasar, amagar el tiro, fintar, o de plano chutar con toda el alma puesta en la diestra, visualizando una comba perfecta que vence al portero menos goleado en la temporada y todo para levantar tus brazos , mirar tus palmas, cerrar tus puños y bajarlos mientras flexionas tus codos en un ademán que muchos catalogarían como vulgar pero que simplemente refleja el hecho, la metiste.

Tu comentario la inquieta, te manda un mensaje queriendo ser tu amiga, lo ignoras y dos o tres meses después le das un toque, se da la respuesta esperada, te lo regresa y nuevamente quiere entablar una conversación.

Te vas directo a la yugular, sin preámbulos, no tienes nada que perder, te lanzas como uno de esos hombres que toman su alternativa en la plaza de toros más grande del mundo,  vas por todo, claro, sin el fantasma de la muerte de por medio.

Comienza una relación donde el enamoramiento virtual se pone en marcha, es increíble lo que las palabras, que aparecen en la ventana del Chat, pueden mover, te concentras en acomodarlas de tal forma que pareciera son dichas por el Romeo más inspirado de todos los William´s.

Todos los que necesitamos amor somos vulnerables, somos tantos, que prácticamente en cualquier río que tires el anzuelo siempre encontrarás a alguien dispuesto a engancharse.

Vive en Houston, tiene un buen empleo, estuvo con los marines en alguna de sus guerras, ahora es ejecutiva de una firma exitosa, esta sola, ¿Dónde he visto eso?, en las sociedades globales el éxito tiene un alto precio, cuando estás joven no escatimas en pagarlo, no piensas en el costo de vida que implica. Para eso fuimos educados, para triunfar, no para ser felices.

Sigues con lo que para ti es un juego, alimentas los sueños de esa mujer a la que le haces el amor todos los días cuando la lees como nadie lo ha hecho, la inventas y reinventas, la ilusionas, la tocas, la diviertes, la contagias, una noche en que el Whisky te abraza, sientes que necesitas mandar señales de una amor terreno, virtual pero posible, ese es tu reto, convencer, ganar, ser amado a pesar de que todo el que te conoce piensa que no lo mereces. Es entonces cuando le escribes “Te amo”, una ventaja del Chat es que puedes decir cualquier cosa, inventarte lo que sea, tu mirada no estará ahí para descubrir tu mentira o delatar el engaño.

Después de algunas noches, te dice que está dispuesta a compartir el resto de su vida contigo.

¿Puede alguien enamorarse a partir de las palabras?, habrá que preguntarle a Neruda, Benedetti, Pizarnik, Sabines, Milanes, Liz.

Una noche, extrañamente falta a la cita, la ausencia se repite al día siguiente, te inquietas, al tercer día, recibes noticias, pero esta ocasión es por teléfono, el cambio de rutina te incomoda, estás acostumbrado a escribir y meditarlo dos veces antes de oprimir el "Enter", en muchas ocasiones la bendita tecla de retroceso hace de las suyas y te permite corregir algún comentario que pudiera poner en riesgo la estrategia.
El acento agringado de su voz que en el Facebook es imposible detectar te toma por sorpresa, te finges contento mientras piensas como carajos consiguió el número de tu casa. La conversación cruza por los protocolos, que gusto escucharte, que sorpresa, mientras tratas de mantener una conversación coherente, en otra línea solo piensas cómo hacer para colgar antes que tu mujer o hijas te descubran. Te trae de regreso de un golpe, en realidad de cuatro palabras, te dice que “ha venido por ti”, a buscarte, reclama tus palabras, ese "Te amo" que había esperado casi con desesperación durante 5 años, guardas silencio, no sabes si colgar o mandarla al carajo antes de hacerlo, te dice que está dispuesta a todo, que tiene dinero, que siempre consigue lo que quiere, por eso está acá, en Torreón, frente a tu casa, dispuesta a matar a tu mujer y a tus hijas de ser necesario.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Campeonato



Winning is not a sometime thing, it is an all the time thing
Vince Lombardi

No estaba en tus planes pero tu hermano te llama y te invita a la final, no hay excusa, cuenta con un boleto para ti.

La tribuna impresionante, vestida de blanco y verde en colores, sonidos y sensaciones. La masa se comporta con una coherencia increíble, uno de esos extraños fenómenos donde todos somos uno y uno somos todos cual mosqueteros en tiempos de sobrepoblación.

Cuando Jonathan, el portero rallado despeja, el estadio ruge un “Puto” profundo, desgarrador de gargantas, pareciera el despertar de un personaje mitológico, de aquellos que mantuvieron a los griegos atormentados, como a los pueblos las religiones de todos los tiempos.

El aire también parece colorearse, tomar cuerpo, la tierra de la Laguna le da la bienvenida al pastor y su rebaño, la adrenalina bendice comportamientos alejados de las convenciones, los aspavientos, los gritos y los gestos de otros se vuelven nuestros.

Uno cero, gol de Ludueña, el estadio se convulsiona, grita fuerte, adquiere un movimiento en cada una de sus células que acarician el sueño del campeonato.

Con la ventaja cedemos el balón, estrategia que será aplaudida o recriminada dependiendo del resultado, como siempre, cumplir la meta significa todo, sin importar los medios que utilizamos, triste certeza. ¿Cuántos de nosotros nos olvidamos de disfrutar el camino?

Medio tiempo, las guerreritas bailan y engalanan lo que hasta el momento es un festejo, los hombres maduros babeamos mientras nuestras mujeres fingen no darse cuenta, entienden que son debilidades del género y en estas latitudes es mejor ignorarlas.

Aparecen leyendas del dueño del capital: “Vamos por todo, no solo a jugar”, la sentencia tiene varias connotaciones.

Los Black Berry inoperantes, los testimonios que queremos compartir habrán de esperar por mejores señales.

Se reinicia el juego que está planteado para el contragolpe, los rallados encima, nos agobian, los errores también saben escribir historias.

Dos cero, gol de Peralta. El estadio completo se manifiesta con todo su poder, cualquiera que no venga de verde se arruga.

Llega el dos a uno cerca del final, jóvenes azules en la tribuna lo celebran, la cerveza les hace olvidar donde se encuentran, se descomponen y en un comportamiento irracional retan a los locales, cuento hasta diez, un brother tiene menos paciencia, los encara y abiertamente los enfrenta, están ebrios pero no son estúpidos para llegar a las manos, buena decisión.

Se termina, somos campeones, recuerdo a Lombardi, en una serie donde cayeron los casi mitos, abandonamos los segundos lugares, vencimos a los regios por partida doble si contamos a los tigres y refrendamos un liderazgo de toda una temporada.

Imagino, pienso en mi comarca, siento sus calles tomadas por su gente, con sus banderas, gritos, bocinas, eufóricos, sintonizados, hay tan pocas cosas que celebrar en esta región, que lo que sucedió esta noche adquiere dimensiones excepcionales.

Nos encaminamos al bar del estadio, somos los primeros en llegar, nos adueñamos de un espacio mientras pedimos los tragos de rigor. Celebramos.

Detectas a una mujer sola, rubia, hermosa, besa un whisky, sopesas si el alcohol te hace sobrevalorar, decides que no, pasea sus ojos verdes de un lado a otro, espera a alguien, mides el terreno, viejo lobo, despierta tu apetito.

Un sonido electrónico emborracha el ambiente, el espacio se viste de jóvenes envueltos en banderas o playeras verdes y blancas, colores que llevamos muy adentro, especialmente esta noche, cualquiera de ellos podría ser tu hijo o tu hija. Te preguntas en qué momento los hombres nos alejamos del buen rock o blues o jazz para escuchar sonidos robóticos, predecibles, que pareciera fueron diseñados para autómatas.

Tus ojos se encuentran con la rubia, das otro trago, decides lanzarte, apenas comienzas el verbo cuando un guarro te empuja de manera violenta, en un flashazo recuerdas El amante de Janis Joplin aquella novela donde el protagonista se mete con una mujer “apartada” por el narco del pueblo, bad choice. En un acto reflejo del Tae de tu juventud levantas la pierna, solo para enfrentar un puño vestido con manolpa de fierro. Te derrumbas, todo se nubla sientes la sangre surgir de tu nariz y boca, escupes lo que sabes que son dos o más dientes, intentas levantarte cuando otro golpe en tu cabeza te lanza al suelo, el bar a girado 90 grados, los autómatas parecen no darse cuenta, alcanzas a ver una bandera ondeando, somos campeones. 

jueves, 3 de mayo de 2012

The Wall





Por fin llegas, el taxi te cobra 150 cuando la tarifa es de la tercera parte, rata, me acuerdo de Rockdrigo, te deja donde quiere, no importa, sigues la marea negra, sabes que todos vamos al mismo sitio, al encuentro con uno de los conciertos más emblemáticos de todos los tiempos.

Hay gente de todas las edades, de 13 a 60, pocas bandas en el mundo tienen ese poder de convocatoria. Chavos cabeza de martillo, hombres con el muro en la piel, pegado a sus ojos, a su boca, a su cráneo, la adrenalina te acompaña desde temprano, desde que te levantaste estás excitado, con un exceso de generación que se manifiesta en una alta frecuencia dirían los eléctricos, sabes que todo saldrá bien y que tendrás otra historia que contar.




Me lanzo por un whisky, pido el vaso mas grande, le meto 400 pesos de Buchannan´s, en los primeros sorbos entro en un agradable estado de relajación (comfortably numb), dan las 9, la puntualidad de la banda denota que es inglesa, la raza expectante.

Descubro a la derecha del escenario unas consignas, le pido al Gelmin sus binoculares
“Estamos hasta la madre”
“Ni un muerto mas”
Evidente mensaje al Sr Felipe Calderón al haber iniciado una guerra sin estrategia, pequeño detalle que ha hecho de las funerarias un negocio floreciente en un mandato con promesas de empleo.

Elmer Mendoza toca el tema en su novela La prueba del ácido, donde los narcopersonajes se arman hasta los dientes con la ingenua declaratoria, elemental, AK´s 47, Barret´s calibre 50, granadas de mano, Berettas 92FS, Smith & Wesson, escuadras Herstal de 5.7 por 28 mm, bazucas de largo alcance, cartuchos. La ficción de Mendoza se quedó corta.

El whisky está pegador. Se escuchan algunas rolas de John

In the Flesh

El estruendo de los aviones inunda el escenario y todos los putos alrededores en un sonido global que acelera tus latidos, te sudan las manos, abres todos tus poros dispuesto a asimilar cada detalle.

Un avión a escala sale de un lado del estadio y se estrella con el Muro, fuegos artificiales, efectos luminosos y sonoros prenden la noche en un comienzo espectacular que nos pone los ojos abiertos como platos.




The Thin Ice

La guerra, eterna compañera de la humanidad en la visión de los hombres de Floyd, el dolor, la desesperación y la pérdida irreparable.

Al Muro le faltan algunos bloques de su parte central, aún así sirve de megapantalla, donde todos mantenemos nuestra mirada fija asimilando las múltiples señales que la tecnología y la imaginación de la producción permiten.

Another Brick In The Wall I

Muro: “Enjoy Capitalism” con la tipografía y estilo de la conocida “Enjoy Coca Cola”

El profesor, una marioneta gigante llega a México, al foro Sol, del tamaño de una represión cultural histórica, desde la conquista para los indios, desde antes para otros, dominante, aterrador.

No es una casualidad su representación, al poder le interesa asegurar su permanencia, habrá que preguntarle a los Lores, Generales, Stalin, Fidel, Gordillo.

Los ojos del profesor se iluminan, queman con su mirada las ideas de los hombres del futuro, el maestro, ante una protesta colectiva, levanta su bota y aplasta.

Muro: “If at first you don´t succed, call an Airstrike”

Waters, maduro, en un esfuerzo en español que se agradece:
“Quiero dedicar este concierto a los niños que ya no están con nosotros al haber muerto en una guerra de narcos, a las mujeres y niñas de Juárez, nos une la pena de su ausencia”

The Happiest Day Of Our Lives

El sonido de los helicópteros inunda la plaza, percibes las ondas sonoras no solo con tus oídos, sientes como chocan con los objetos incluyendo tu cuerpo, haciéndolo vibrar. Solo te falta sentir el viento, tu favorito. Algunos trabajan en el muro montando los bloques faltantes.

Muro: “No Fucking way”

Another Brick On The Wall II

Hey teacher, leave the kids alone

La consigna es poderosa, la gritamos, la coreamos, en sintonía, sin inhibiciones, unidos.

México le responde a una leyenda viva que será recordada siempre.

Mother

Todo está bien dice el muro, en todos los idiomas, en el mensaje global de todas las madres que deberán entender hasta los babilonios. La rola nos lleva a un remanso reflexivo mientras la proyección muestra al Waters del pasado, sin las arrugas que lo visten.

Muro: The Big Brother is watching you, con una M montada al inicio de la tercera palabra. 

 Goodbye Blue Sky


El Muro se torna azul, poco a poco se cubre de aviones, miles de ellos, en formaciones perfectas, bombarderos todos, abren su vientre y vomitan sus bombas, rojas todas, el Dólar, la Cruz, Toyota, Shell, Mc Donald´s, la Luna, la Estrella, la Hoz y el Martillo.

Las bombas caen, inundan la tierra, la tornan de un rojo brillante, agresivo, sanguinolento, no hay donde esconderse, no hay espacio seguro.

Empty Spaces

Se presenta el cortejo silvestre que viste por primera vez hace treinta años, vanguardista y liberador en aquel tiempo, el acercamiento, el enamoramiento, la seducción, la promesa, el regocijo, el amague, la penetración, el surrealismo, el falo, las piernas que asfixian y ahogan, la mutación kafkiana, la depredación. Te descubres hipnotizado, volteas a tu alrededor todos son uno, el pequeño Gelmin tratando de interpretar una historia visualmente inquietante.

Young Lust

El Muro sigue creciendo mientras la rola despierta un grito desde el fondo de tu masculinidad, El Whisky te ha caído bien, no necesitas más, por el momento.

Se proyecta a una chica en un antro, poca ropa, baila, se acaricia, muestra sus labios entreabiertos, sus senos, literalmente gigantescos, erectos.

El mercado del sexo se ofrece en sitios donde todos somos galanes y todas están buenas, resultado clásico de combinar dinero y alcohol.

One Of My Turns

Mientras doy otro trago, descubro a dos fantasmas que me observan, los reto, sostengo su mirada, inmutable, los huecos negros de sus ojos y boca me hacen ubicarlos en una realidad alterna, los ignoro.


El Muro proyecta el desorden, no solo el departamento que la princesa visita, sobre todo el de la conciencia, una señal que pareciera ser de origen cerebral cruza toda la pantalla, arrítmica, sin un patrón definido, algo que se pudiera interpretar como la suma de múltiples señales moviéndose a diferentes frecuencias. La distorsión rompe la coherencia del escenario, una especie de locura originada en la introreflexión.

Aparece el rostro en blanco y negro de una rubia, la imagen es un tanto difusa, me recuerda en ese aspecto aquella que Korda le sacó al Che. Mientras la rola avanza, la imagen se va enfocando poco a poco, hasta la perfección, después, pareciera que un enfoque extremo descubre una realidad oculta en la primer toma, barras verdes, inorgánicas, se desprenden de sus lagrimales y de su boca, llora, las barras comienzan a surgir de la parte superior del muro, se deslizan por todo lo ancho verdes, amarillas y rojas. Una prueba de que puedes alucinar sin utilizar drogas cuando la producción es de poca madre.

Don´t Leave Me Now

El armado del Muro está por completarse, faltan solo unos pocos bloques, en un efecto multimedia comienzan a aparecer espacios adicionales, como si los bloques fueran desapareciendo, hay una combinación entre espacios existentes y simulados, para los que observamos resulta casi imposible ubicar los reales. No importa, al fin y al cabo, también la realidad puede ser relativa.

Another Brick On The Wall III

Los Bloques del muro comienzan a volar como si de hojas en una tolvanera lagunera se tratara, se vuelve a escuchar el ensordecedor ruido de los aviones, casi los puedes sentir, se proyectan miles de rostros, se reacomodan buscando en el muro su espacio, su propósito en la historia.

Goodbye Cruel World

El efecto desaparece y muestra por fin al Muro completo, excepto por un espacio, Waters se asoma y se despide.
Goodbye cruel world, I´m leaving you today
Goodbye, goodbye, goodbye
Goodbye all you people
There´s nothing you can say
To make me change my mind
Goodbye.

Se apagan las luces y el sonido, entramos en un receso, expectantes hasta que el buen Gelmin comenta que nos podemos sentar, algunos incrédulos siguen aferrados al escenario esperando alguna sorpresa adicional hasta que se convencen.

Enfoco los binoculares de nueva cuenta, en el Muro se proyectan testimoniales de gente desaparecida en las diversas guerras del mundo, Irán, Korea, Vietnam, Afganistan, Colombia, Alemania, Irak. Después corroboro que en la página oficial de Waters en la liga “Honor a falled loved one” se puede dejar un testimonio, México bien pudiera aportar algunos miles.

Es hora de ir por otro Whisky

Hey You

… Can you feel me?
… Would you touch me?
… Don´t give in without a fight

A pesar que no me pela le tiro el rollo al pequeño Gelmin sobre la interpretación de una pelea propositiva.

Se da otra contracción del Muro, parece alejarse dejando un hueco en el centro, se ilumina nuevamente, el blanco se convierte gradualmente en un gris tocado por el tiempo, los años lo han pintado en tres segundos.

Is There Anybody Out There?


Aparece un ojo gigante, pestañas, iris, pupila, nervioso, deseoso de reconocernos, de recorrernos, de interpretarnos, destapo al Cóndor, necesito que escuche, que vea, que sienta.



Nobody Home

Waters de negro, en una sala simple, sillón, lámpara y televisor.

Vera / Bring The Boys Back Home

Ojos, cejas negras, sorpresa y llanto al ver al padre de regreso, escena conmovedora, una capa de humedad distorsiona la escena, en esta ocasión no se trata de la producción.

Comfortably Numb

El Muro pierde su forma, una amalgama de grises lo cubre, Waters nos muestra su espalda, enfrentando al Muro, al mundo y sus ataduras, destaca su delgada figura, podremos dejar de matar y comer en primera instancia lo que  respira y se mueve.

La guitarra te arranca un escalofrío, que te recorre de pies a cabeza.

La banda toca detrás del muro, solo el sonido te conecta con ellos en una rola por demás sugerente, cuantas veces has estado relajado y reflexivo.

El muro se distorsiona una vez más, se mueve, se resquebraja, rojos y azules se manifiestan, verdes, violetas, aparece el sol con su amarillo deslumbrante y lleno de vida, surgen edificaciones grises, crecen como plantas pero siguiendo los patrones del hombre,  rígido, cuadrado, te recuerda aquellas construcciones de la antigua Grecia que has visto en los libros.

In The Flesh

Las columnas se aclaran de a poco, pereciera que se desnudan del tiempo y te muestran su verdadera piel, aquella que está bendecida por la luz.

No sabes cómo pero la banda ahora está tocando frente al Muro.

Waiting For The Worms

Aparece el dictador y la marcha de los martillos, la consigna, al mismo tiempo un jabalí  gigante sobrevuela el estadio, es negro, colmillos amenazadores, engordado por consignas políticas, religiosas y mercantiles. 
El comandante supremo llama a la obediencia, el muro despliega sus banderas, la raza estira sus brazos en perfecta sincronía encendiendo y apagando sus luces, el estadio completo se alumbra y oscurece en latidos regulares, es como si miles de luciérnagas respondieran con su energía a las consignas del comandante, el Muro se cubre de gusanos rojos, que crecen y se multiplican hasta asemejarse a serpientes, el surrealismo nos alcanza, el estadio responde, se presentan algunos gritos rayando en lo irracional, podemos seguir a cualquiera, adonde sea.

Algo me incomoda, el puerco parece llamarme, me observa, vuela hacia mí, mueve sus colmillos, su hocico, saca su lengua, locura, quiere engullirme, volteo a mi alrededor buscando algún aliado, nadie parece notarlo, lo tengo cerca, muy cerca, tengo miedo, un líquido caliente resbala por mis piernas.

El Muro cae, en sincronía conceptual el puerco también, pierde altura, cae sobre la masa, que termina por engullirlo como en la escena final de “El Perfume” de Suskind.

Una chica me observa con franca repulsión.

sábado, 14 de abril de 2012

Sosa




En la lucha entre uno y el mundo, hay que estar de parte del mundo
Franz kafka



Te despiertas, un casi extraño te regresa la mirada frente al espejo, a pesar de lo irónico que le pueda sonar a tu calvicie, estas despeinado, los cabellos de tu diestra, se encuentran aplastados en comparación con los de la siniestra, la barba de cinco días te da un aspecto cansado, parece que el whisky te pasa su factura, terminas pagando los tragos por partida doble, con plata y salud, a tus ojos parece cubrirlos una capa de humedad que te dificulta el enfoque, principalmente el de tu vida, decides bañarte, retirarte los olores del Cohiba, quitarte el aroma de una mujer cuyo rostro has olvidado y cuyo nombre solo habrás de recordar si ella lo menciona, abres la fría, que otra se puede abrir en una mañana de 33 grados en el Norte de México, en medio de una de las sequias más crudas de la historia.

Vuelves al espejo, aunque te has refrescado te sigues viendo jodido, las crudas arriba de los 50 tienen un efecto devastador, te vistes con uno de tus pantalones peruanos que tanto te gustan y cualquiera de tus playeras negras, esas te gustan todas, cada una encierra una historia, un sitio, una circunstancia, un concierto, una mujer.

Tomas un pan y un vaso de leche, te dan nauseas, vomitas, te metes un enjuague bucal y su sabor llama a las arcadas de nuevo, lo que necesitas es una cerveza, te enfilas a La Sevillana, el bar de Víctor, por alguna razón tienes la esperanza de que esté abierto y que tengan algo de la paella que prepara Josué, con una cerveza claro, a eso vas.

Almuerzas, te sientes un poco mejor aunque te sigas viendo del carajo, decides visitar al señor Sosa, el viejo tiene toda su vida peluqueando a los hombres de La Laguna, te gusta visitarlo y escuchar sus historias.

Hace pasar su máquina por tu cabeza, recorta todos tus cabellos dejándolos más o menos del mismo tamaño, te preguntas cuando le pedirás que finalmente te rasure el cráneo, no te decides porque sabes que será como casarse con la navaja, deberás amarla a tiempos regulares, incorporarás a tu vida una nueva rutina que probablemente habrás de odiar, como te ha pasado tantas veces. Decides que aún no ha llegado ese momento.

Se dispone a lavar tu cabeza, ajusta la temperatura, te recuesta, te masajea,  como siempre cierras los ojos, te duermes uno o dos minutos, te despiertas de ese micro sueño breve y reparador, cuando una brocha de cerdas suaves pinta tu cara de espuma, la distribuye en todos los espacios que se habrán de limpiar, con sus dedos alcanza la piel entre tu labio inferior y el candado de tu barba, llegando a aquellos sitios donde la brocha no funciona. Pone sobre tu rostro una toalla caliente, das un respingo mientras las manos del peluquero la sostienen con firmeza, sientes tu cara roja, imaginas la dilatación de tus poros como abriéndose a la vida, soltando un poco las ataduras del rostro. Retira la toalla solo para poner de nueva cuenta otra más que ya tenía preparada, el choque térmico en esta ocasión es menor por lo que tu piel no protesta y terminas por relajarte, retira la toalla y sientes como la navaja se resbala por tus mejillas hasta llegar a la frontera de tu cuello retirando la espuma, recuerdas tu reflejo de la mañana, esperas haberlo ayudado un poco.




Cierre 1

El maestro se concentra en tu candado, busca la simetría que los cánones dictan, pasea la navaja por tu cuello, sube y baja con extremo cuidado, sabe que tiene literalmente tu vida en sus manos, por fin termina, te lava en alcohol, sientes el ardor en tu rostro y reflexionas que en ocasiones no es tan perjudicial, te levantas, pasas tu mano sobre tu cara, te gusta sentir la piel suave, tersa, es una sensación que disfrutas, sabes que algún día dejarás de hacerlo, cuando los años pesen lo suficiente sobre tu rostro o tus dedos, te observas al espejo, eres el mismo pero diferente hombre del reflejo matutino, tu cabello está arreglado, tu barba se ha recuperado, la capa de tus ojos definitivamente se ha ido y te permite ver mundo mejor, ha llegado el tiempo de enfocar.



Cierre 2


El maestro se concentra en tu candado, busca la simetría que los cánones dictan, pasea la navaja por tu cuello,  sube y baja con extremo cuidado. Una detonación que proviene de la calle nos hace brincar a todos, parece que algún malo lanzó una granada a una patrulla, se rompieron algunos cristales, la gente sale a ver qué pasa, te incorporas, ves que el señor Sosa te observa asustado, está manchado de rojo, tu primer pensamiento es que lo ha alcanzado alguna esquirla, te fijas en su mano y navaja, están cubiertas de sangre, entonces entiendes, algo caliente te brota del cuello, a tus ojos parece cubrirlos una capa de humedad que te dificulta el enfoque, estas mareado.




viernes, 6 de abril de 2012

El Chalten


O God! that one might read the book of fate
Shakespeare, King Henry IV, part II


Por fin llegas a Calafate, después de 15 horas de vuelo, hace frío en el desierto, decides no ponerte la chaqueta, quieres conectar con el lugar, sentirlo aunque te arranque temblores de vez en cuando, con el riesgo de que te pase a cobrar la factura más tarde en algún consultorio médico, no importa, decides caminar sus calles así, con el viento frío acariciándote, te sientes vivo, mientras buscas un hostal te acercas a una oficina de información turística, preguntas  que tan lejos está el Chalten, motivo de tu viaje.

Compras un boleto para el día siguiente, por fin conocerás el sitio que una tarde de Octubre viste en tu computadora, aún recuerdas ese momento, tu corazón dio un vuelco y decidiste pisar esta tierra en la primera oportunidad, casi con sentido de urgencia, ahora, en Calafate, solo te separan 220 kilómetros de una cita con tu destino, no sabes que encontrarás, solo sabes que tienes que estar ahí, cuando lo veas lo sabrás, lo reconocerás, esa es tu única certeza.

Te levantas a las 5, aún está obscuro, no hay agua caliente, así que antes de entrar y someterte al baño helado, haces un ejercicio de respiración severo, inhalas y exhalas, convenciéndote que todo es producto de un estado mental, incluyendo el frío, si te concentras podrás soportar esa agua helada algunos momentos, entras, tu brazos y piernas se mueven como con vida propia, frotas tu pecho, tus nalgas, tus piernas con fuerza, te repites que no está tan fría, todo al mismo tiempo, definitivamente despiertas, tomas un respiro mientras te enjabonas y entras de nuevo, a repetir el ejercicio, por fin terminas, te descubres tiritando y en un espejo observas como tu fiel compañero se ha hecho minúsculo, te hace reír, excelente, comenzamos el día con una sonrisa, aunque el motivo no sea del agrado de hombre alguno.

Tomas el camión, hoy cumples 50 pero te sientes pleno, como de 18, supones que los otros 32 son de experiencia, buena tesis. El viaje durará tres horas, contra todas tus costumbres tomas una ventana y decides mantenerte despierto para asimilar lo que puedas de esta tierra del sur.

Llegas al Pueblo, caminas un poco, te impresionan las montañas blancas que lo rodean, el sonido del silencio, te sorprende la limpieza, imaginas esas casas en el invierno, cubiertas de nieve y entiendes lo pronunciado de las pendientes de esos techos laminados.

Entras en una agencia y solicitas un mapa, te enumeran las caminatas disponibles, cotejas el horario de tu boleto de regreso y decides encaminarte al Cerro Torre, serán ocho horas más una de estancia, justo a tiempo. Te internas en el sendero, a los 15 minutos el sudor te obliga a quitarte la chamarra, tu cámara dispara a cada momento, te gusta caminar solo, detenerte cuando tus sentidos te lo piden, como un esclavo de ellos que son tu, y tú que eres ellos, todo sentidos. El camino es cautivador, rocas y árboles forman figuras caprichosas, tu Cannon busca los recuerdos, casi pudieras decir que tiene vida propia, aunque tú y ella saben que los registros solo serán referencias, les hará falta el viento, el frío, los aromas, la luz, el silencio.


Caminas, roba tu atención un capricho rocoso, intentas llevarlo contigo desde diferentes ángulos y acercamientos, es entonces cuando la percibes más que escucharla, levantas la vista y te encuentras con su mirada, tu respiración prácticamente se detiene y no sabes que hacer o decir, la experiencia se la ha llevado el carajo. Alcanzas a asentir con la cabeza en algo que pretende ser un saludo y ella te responde con un hola suave, apenas audible, al menos para ti, lleno de paz, dulce, tierno, musical, mientras estás ocupado tratando de asimilar lo que sientes, ella sigue su camino y tú te quedas ahí, de pié, sin poder moverte ni saber qué hacer, sin saber si continuar el sendero o seguir ese hola que te ha tocado en lo más profundo de tu ser.

La imagen de la montaña con su espacio de nieve que ha crecido en la última hora literalmente te saca del trance, decides continuar, el aire frío toca tus pulmones y agradeces el estar acá. Caminas, encuentras un bosque de árboles sin hojas y troncos claros, con la luz da la impresión de ser un bosque plateado,  la imagen detona un cuento de tu niñez donde el bosque encantado era el personaje principal, capaz de vivir las pasiones de los hombres, sonríes.



Un árbol recostado en el camino alza sus ramas hacia ti, te llama, es como si te ofreciera un abrazo, decides aceptar la caricia, te quitas la mochila, enciendes un cigarro y te sientas en su regazo, Observas la montaña, sientes la tierra y su fuerza. No sabes cuánto tiempo ha transcurrido, agotaste la cajetilla, te levantas para continuar tu camino y poder regresar a tiempo cuando la ves venir de nuevo, aquella mujer de chaqueta roja, ahí viene, te preguntas como es que la vuelves a encontrar si se cruzaron hace más de una hora tomado caminos contrarios, pretendes explicarlo suponiendo un sendero circular lo cual desechas, la montaña siempre ha estado frente a ti, piensas en un sendero paralelo por el cual ella hubo de regresar para retomar de nueva cuenta el tuyo, tampoco te convence pero para entonces ya está frente a ti, reconoces su mirada que parece traspasarte, en esta ocasión te sonríe y te vuelve a encarar con ese hola que te ha acompañado a través del bosque plateado, en ese momento lo entiendes, a eso has venido.



La sigues, ella voltea y te sonríe, es como si te estuviera esperando para caminar juntos, cruzan caminos verdes, ocres y marrones, pasan dos o tres horas, se detienen junto a un lago, se quita la chamarra, la ropa y las botas, te muestra su piel, tu, hipnotizado haces lo propio, el frío te lastima, tratas de convencerte que todo es producto de un estado mental, incluyendo el frío. Recuerdas tu regreso pendiente, Calafate, Ushuaia, Buenos Aires, Torreón, has perdido la noción del tiempo, no importa, tomas su mano, sientes su calidez y como se amoldan perfectamente, te lleva al lago, la sigues, al contacto con el agua mil agujas taladran tus pies, estás entrando en agua del deshielo, eso lo explica, te sigues repitiendo que todo es producto de un estado mental, los agujas ahora se insertan en tus piernas, en tus genitales, en tu pecho, te acalambras, nada importa, a eso has venido, a seguir tu destino, adonde sea.



sábado, 28 de enero de 2012

Variación de Viento



Mis decepciones me han precedido siempre
Cioran


Fue un error, ya lo sabía, que caso tenía asegurarme de que existía otra persona en su vida, si todos los días del ultimo año se manifestaba de alguna manera, en su mirada ausente, en sus salidas furtivas, en su trabajo desmedido, en sus viajes, en su teléfono encriptado, en las llamadas de silencio, en los mensajes, en sus caricias desenfrenadas del principio, en su dolorosa inapetencia después.


Acostar el Rey a tiempo siempre ha sido una decisión inteligente, hay ocasiones en que no tiene caso seguir en el juego, el tiempo solo alarga la agonía, hace las heridas y por consecuencia las cicatrices, mas profundas.


Mi sentido común me lo decía, hay alguien. Temo enfrentarlo y preguntarle, temo su respuesta. Debe ser cautivadora, inteligente, lo conozco, la juventud o la belleza son parámetros que para él están en un segundo plano. En eso es diferente a la mayoría de los hombres. Tal vez por eso no pude reprimir el impulso de conocerla, saber, ¿quien era?, ¿como lucía?, ¿porque lo cautivaba?.


Cuando entró a bañarse sabía que saldría con cualquier pretexto, decidí seguirlo, tenía que conocerla. Por fortuna maneja despacio y la violencia que padecemos en el norte de México vacía las calles con la puesta de sol, fue fácil seguirle, en primera reacción respiré tranquila al ver que en la alameda recogía a Raúl, mi hermano, pero conociendo a Raúl y su adicción por las mujeres, decidí seguirlos, seguramente se encontrarían con algunas, el corazón me dio un vuelco cuando los vi entrar a un motel, solos.


Regresé a casa, me serví un trago, luego otro, esperando, esperándote, no se a que, no se porque, soy una mujer fuerte que no está acostumbrada a llorar, pero hoy, lloré como nunca lo había hecho, lloré con la mirada, con las manos, con el cuerpo, con la boca, con la nariz, con los recuerdos, con las promesas, con los sueños, con los proyectos, con mis padres, ¿como competir con un varón?, Raúl, ¿Porque?


Son las 2 o 3, imposible dormir, necesito aire, tomo el Jetta, me enfilo hacia ningún sitio, derecha, izquierda, bulevares y calles, subo, bajo, abro las ventanas, el viento frío de la noche me reconforta, seca mi rostro, la estampa furtiva, permanece en mi memoria, tomo el periférico, necesito aire, acelero, rebaso uno, dos camiones, parece haber demasiados, 120, nada importa, hay sucesos que pueden cambiar una perspectiva de vida, 130, aparece en el retrovisor un motociclista, intenta el rebase, acelero, en esto si puedo competir, vamos parejos, volteo un instante, nuestros ojos se encuentran, es un hombre maduro que se sorprende al verme, vuelvo al camino mientras entramos a otro puente, al bajar viene una curva, seguimos en nuestra carrera, la moto acelera y la toma primero, acelero a fondo, de pronto, no se como, aparecen dos autos bloqueando el camino, mientras freno con todas mis fuerzas veo como la gente de los autos sale corriendo, huele a quemado, la moto zigzaguea, se derrapa, intento esquivarla, no puedo, el auto brinca al embestirla, el muro de autos se acerca a 100, cierro los ojos, Dios, los sigo viendo entrando al motel.



jueves, 26 de enero de 2012

Viento





Vivir es lo más raro de este mundo, pues la mayor parte de los hombres no hacemos otra cosa que existir.
Oscar Wilde


La carne, los tragos, la compañía, inmejorable, llegas a casa, te recuestas, intentas una lectura que no te atrapa, la gastritis te recuerda que todo exceso cobra sus facturas; dos horas después, ante la imposibilidad de conciliar el sueño,  te incorporas, te sirves un coctel de bicarbonato y omeprazol para calmar de una vez por todas el ardor en tu garganta, esófago y estómago. 


Son las 3 o 4, realmente tarde si tienes que checar a las 8 en la rutina de tu vida, no importa, ya dormirás, sientes ganas de tocar el aire, te vistes y coges tus llaves.


Cobijado por una noche de luna nueva, la sacas a escondidas, en silencio, como si se tratara de una amante prohibida, casada, con hijos, buscas en su alforja, encuentras un trapo, retiras el polvo de su tanque, de sus espejos y direccionales, acaricias su escape pretendiendo que brille en una noche obscura. Descubres una silueta en la ventana del vecino, se ha de preguntar que haces a esta hora, no sabe que antes de montarla siempre la acaricias, es como un rito que practicas desde que la conoces, en el que platicas tus cosas, le compartes tus sentires antes de volverse uno y acompañarse.


La enciendes, el suave ronroneo de los días se vuelve casi una estridencia a estas horas, te calzas los guantes y los lentes, metes primera y suavemente te adentras en la noche de tu día. Descubres en el retrovisor la silueta del vecino que te sigue, volviéndose cada vez mas pequeña.


Te gusta la noche, te atrae, desde niño, sus sonidos, sus misterios, sus historias, que algunas veces haz hecho tuyas, la luz incierta de la máquina no te permite ver los detalles del camino, no importa el hecho, te sientes un tanto a la deriva, te gusta, confías en tus instintos, a veces piensas que la máquina también tiene los suyos, en mas de una ocasión te has descubierto virando sin motivo para un segundo después pasar a lado de una coladera sin tapa, de esas que le roban al municipio por montones y que ninguna autoridad se le ocurre ir a buscar con los chatarreros, te sientes, guardando proporciones, como aquellas carreras de poder que los personajes de Castaneda emprendían en su aprendizaje del chamanismo en noches negras.


Llegas al periférico, el tráfico a esta hora es casi en su totalidad de carga pesada, 90, 100, aceleras y rebasas uno, dos autos, 120, 130, dejas de observar el velocímetro para atender lo que puedas del camino y de los almas hermanas. 


La sientes vibrante, caliente, el poder de 1200 centímetros cúbicos entre tus piernas, sin connotaciones sexuales por supuesto, te inclinas un poco para cortar el aire, subes un puente y percibes una parte de Torreón notablemente iluminada, con la velocidad, los puntos de luz dejan de serlo al adquirir un movimiento uniforme, coherente, casi sinfónico, todo es relativo. El viento acaricia tu cara, se mete por los huecos de la chamarra y queda atrapado en tu espalda, te sientes bien, libre, vivo, hay quienes viven su vida a cada momento, otros solo existen.


Aceleras, la adrenalina es un magnífico estimulante, adictivo dicen algunos, intentas rebasar a un Jetta negro, el conductor, al sentirte a su lado no lo permite y hunde su pie en el pedal derecho, siguen así 10, 15 segundos, los dos empecinados en llegar primero a cualquier lado, no importa, volteas un instante y sus miradas se cruzan, es una chica, te sorprendes, su reacción es muy de varones compitiendo, suben otro puente, 20, 30 segundos, el Jetta sigue a tu diestra, lo cruzan y se topan con una curva derecha, aceleras a tope, cuando sales de ella te encuentras con dos autos que bloquean la ruta, sueltas el acelerador, haces un cambio y frenas atrás y adelante, escuchas el chirrido del Jetta haciendo lo propio, percibes el olor a hule quemado producto de la fricción de las balatas y llantas con el asfalto, recuerdas el concepto de Inercia, las leyes físicas son inamovibles, inmisericordes, por algo las creó Dios, cierras los ojos.


jueves, 19 de enero de 2012

Naufragio




Ha llegado la hora de buscar a los perdidos.
Nietzsche



Cenamos, fumamos, bebemos, bailamos, platicamos, nos acariciamos, con la mirada, con las manos, con las palabras. Ven mami, esta es la primera noche del resto de nuestras vidas te digo mientras te abrazo fuerte, como lo haría un oso domesticado, casi hasta sofocarte sin importarme estar en medio de una pista atestada de gente extraña, tal vez por eso no me importa, es casi como estar solos, una chica sentada en la barra es la única que parece percibirnos, nos olvidamos del pudor, una de las ventajas de ser nadie es que te vuelves invisible, te susurro algo al oído cuando viene el estruendo, un ruido fuerte, seco, lleno de ecos que cambian de tono y frecuencia a medida que el metal del casco sucumbe para dar paso, inmisericorde, al frío mar del mediterráneo.


El miedo a lo desconocido hace presa de algunos, muchos se dirigen a la salida del salón, pero son tantos que aquello se vuelve peligroso, una anciana cae y nadie parece darse cuenta, te veo a los ojos y te digo que es mejor esperar a que la gente se calme, que aquello se descongestione un poco, súbitamente el piso comienza a inclinarse, 40, 50 grados, me doy cuenta que tomé una mala decisión, caemos, te suelto y me aterra el perderte, rodamos, todos, a babor o estribor, no importa, junto con las copas y platos de las mesas, nos quedamos a obscuras, imagino la salida del generador diesel y el intento fallido del sistema de transferencia para poner en servicio el de respaldo, esto sucede cuando la contingencia es común para todos, le hecho la culpa de esta obscuridad absoluta al factor inclinación, seguramente ningún diseño de sistemas de energía considera esta circunstancia como operable. 


Sobrevienen los gritos de la gente llamando a los suyos peleando por hacerse oír, en una imagen inverosímil, recuerdo a los vendedores de la calle de Moneda en la ciudad de México, donde el reto es gritar mas fuerte que el de a lado. Como si la venta dependiera de ello y no del producto o del precio.


Dos mil personas asustadas, muchas gritando en lenguas que no entiendo, en otra asociación extraña, tal vez producto del Whisky me veo en la Babilonia de antes construyendo una torre que deberá alcanzar el cielo, confundido, regreso, me encuentro a obscuras en algún piso de un barco que se está llendo al carajo con todo y sus 80 000 toneladas .


Es difícil ponerse de pié en un espacio inclinado, los zapatos no ayudan, los líquidos vertidos en el piso tampoco, algunos me jalan buscando apoyo y yo, egoísta, me zafo, solo me importas tu, te busco, a tientas, entre brazos, piernas, manos, cabezas, al fin te encuentro, te reconozco, esa mano tantas veces besada me llama, te jalo fuerte hacia mi, mami, te digo, no tengas miedo, eso me toca a mi, pienso.


Como puedo avanzamos entre cuerpos y jalones hacia donde supongo está la salida, algunos alumbran con celulares, otros con encendedores, yo no tengo luz a la mano, solo la firme convicción de sacarte de ahí, cuando el pánico invade a los hombres se pierden todos los principios de civilidad, en minutos las dos mil almas atrapadas habremos de demostrar, una vez mas, de lo que los seres humanos somos capaces ante la encrucijada de la muerte.


Avanzo, 20, 30, 40, metros, minutos, empujo, jalo, pisoteo, blasfemo, golpeo, grito, avanzo, poco a poco, tortuosamente pero avanzo, vas detrás de mi, tu aliento casi en mi nuca, aunque no emites palabra, te siento cerca, respondes a cualquier estímulo, derecha, izquierda, abajo, en esta lucha por salir de un manicomio in crescendo, el barco se inclina un poco mas. Nunca como ahora comprendo esa frase de "sálvese el que pueda", el ser humano al natural, mezquino, donde el instinto mas animal, con todo respeto para los animales, nos domina y hace que olvidemos los valores que hemos cultivado a lo largo de nuestras vidas.


Encuentro una puerta, un pasillo, otra puerta, por fin, sudoroso, agotado, vislumbro la salida a uno de los pasillos que dan a cubierta, la luz de la luna me reconforta, busco tu rostro dispuesto a darte un abrazo pero no eres tu, la mujer que he traído a cuestas durante la ultima hora no eres tu, comienzo a llorar como un bebé mientras la chica de la barra que nos veía bailar sonríe y me agradece a su manera, a señas.

lunes, 2 de enero de 2012

Obama, give me 5





De jóvenes todos somos revolucionarios, nos tocaron los tiempos de la guerra fría, leíamos, discutíamos y argumentábamos. Nos preocupaban las sociedades, la nuestra con un partido dominante y la de América cuidada por generales, también dominantes.


Soñadores, románticos, nos enamoramos de Silvio, Violeta, Pablo, Chabuca, Amauri, Tania, Viglieti, Amparo y muchos otros, asistimos a lecturas, conciertos y charlas. Portamos en nuestro pecho, con orgullo, esa imagen del Che que Korda inmortalizo en el 60. Algunos fuimos tocados tan profundamente que nombramos a nuestros hijos como algunos de ellos.


Después de años, en la madurez, decidimos celebrar nuestros cuarenta visitando la isla, fuimos seis, camaradas desde niños, nos encontramos con una Habana suspendida en el tiempo, con el ron, el tabaco, la música, la mujer, Benedetti, el Capri, el Gato Tuerto, Milagros y el desfile de julio 26.


Los logros de la revolución ahí están, salud, educación y deporte. Las partes duras de la realidad nos golpearon el rostro, niños pidiendo dinero, hombres y mujeres vendiendo caricias, ciudadanos inconformes con lo que no tienen, pero, ¿que parte del mundo se salva de estos pecados?, que el pueblo libre de estas culpas tire la primera piedra.


Una reflexión obligada es que el comandante, sin importar lo que diga, también sucumbió ante la soberbia que abraza al Poder. 


Por otro lado, no es fácil resistir 50 años de bloqueo del país mas poderoso del mundo. Un bloqueo condenado por la ONU en 20 ocasiones, la ultima en Octubre de 2011. Un privilegio de los poderosos es que pueden atender o desatender las recomendaciones de quien sea, según convenga.


Hay ofensas que no se perdonan para nunca tener que olvidarlas.


Otra certeza es que la Justicia en Estados Unidos también puede ser ultrajada y permitir la violación de la propia Ley americana. Los 5 cubanos encerrados desde el 98 en cárceles de máxima seguridad acusados de espionaje han sido juzgados en tonos parciales y con ganas de que se pudran en el olvido mientras 900 parlamentarios de todo el mundo, el grupo de trabajo de detenciones arbitrarias de la ONU, Amnistía Internacional, 9 premios nobel y seis mil intelectuales de todos lados reclaman un juicio justo, alguna razón les debe asistir.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Body Painting




Me levanto temprano, tomo un baño y me enfrento como cada mañana conmigo mismo, reconozco la mirada, las ojeras, los labios, la cabeza rasurada, tomo la crema y el rastrillo dispuesto a preparar una mejor cara. Comienza el rito, me distraigo y corto un poco mas de lo necesario, me concentro en el otro lado tratando de emparejar pero simplemente me paso. Lo interpreto como una señal y decido retirar todo, barba y bigote, la claridad de mi piel alrededor de mi boca se manifiesta.


Enjuago mi rostro, me llega un flashback de "The Wall" donde el señor Floyd aparece sin cejas, en una rasurada total un tanto accidentada por cierto. Pienso emularlo mientras aún tengo el rastrillo en la mano, la escena entrando a la oficina sin pelos en la cara francamente me inhibe, sin embargo, con el resto del cuerpo, algo se podrá hacer. Entro a la regadera de nuevo, me enjabono y comienzo a retirar el vello de brazos, pecho y piernas, le llamo a Mayra, a pesar de su negativa y bajo amenaza de no pagarle, la convenzo para limpiar mi espalda, sufro dos o tres cortes pero quedo satisfecho, me siento ligero, aunque se que la pérdida de peso es marginal, lo que me quité de encima es mas que pelo, si no puedo ser un lienzo nuevo, al menos quiero parecer uno limpio.


Estamos como a 24, festejo que el ejercicio de hoy se realice en verano, el tema del festival es la violencia y las decisiones que nos condenan a ella, todas las manifestaciones serán efimeras, desechadas apenas sean presentadas, textos inéditos leídos y quemados, pinturas ahí realizadas e inmediatamente destruidas, los lienzos humanos trabajados y en el montaje de una represión militar lavados por chorros de agua mandando la pintura al carajo, va a estar intenso, a ver como nos va, al final se contará con un documental que seguramente sufrirá la misma suerte de la obra que atestigua. La soberbia no le permite al Poder admitir sus errores.


Ya estamos aquí, hombres y mujeres entre 40 y 50 años en un ejercicio que representa diferentes cosas para cada persona, liberación, exhibicionismo, reafirmación, experimentación o protesta. En lo particular pedí que en la experiencia del body painting me acompañara una mujer, de alguna manera, el ser tocado en todo tu cuerpo por otra persona, aunque sea a través de pinceles o brochas se vuelve un acto de intimidad, en mi caso el contacto deberá ser necesariamente femenino.


Se llama Sofía, es estudiante de pintura en la escuela de Arte del Estado, me quito la bata, un sentimiento de verguenza enrojece mi rostro al mostrar mi cuerpo en una circunstancia diferente a la amatoria o a la vacacional, mi vientre abultado por los años y la grasa parece reclamarme el atrevimiento, ni hablar. Enciendo un cigarro mientras ella comienza a pasar una toalla húmeda por mi cuerpo, supongo que busca la mejor manera de adaptar su proyecto a mi persona. Cierro los ojos para no incomodarla mientras tarareo Ruby Tuesday


She would never say where she came from. Yesterday don´t matter if it´s gone. While the sun is brigth. Or the darkest nigth. No one knows. She comes and goes.


Sofía trabaja, en ciertas partes me dan cosquillas y no puedo reprimir el acto reflejo, me pide no moverme, se da cuenta de mi rasurada de cuerpo entero y me agradece el haberlo retirado, dice que facilita su trabajo, le comenté la idea sobre mis cejas, me vio sorprendida, que extremo, dijo, que bueno que no lo hiciste, si, conteste.


Goodbye, Ruby tuesday. Who could hang a name on you?. When you change with every new day. Still Im gonna miss you.


Hace calor y sudo un poco, la piel es irregular, percibo como en ciertas partes el palo con pelos no corre suavemente, me dices que la pintura es buena ya que cubre bien, el motivo central de la obra lo trabajas sobre mi pecho y brazo derecho, utilizas pinceles pequeños y muchos colores, usas tus dedos para extender la pintura y me arrancas un escalofrío, has tocado una parte sensible, echaste a andar un metaprograma que acelera mi pulso. Dejo de tararear, instintivamente busco tus ojos sin encontrarlos, Ruby Tuesday se diluye en el olvido y nuestra relación se vuelve silenciosa, se ha generado una tensión involuntaria, al menos de mi parte que me hace retener la respiración, estoy como en trance, no puedo dejar de verte, sabes que te observo pero no volteas, buscas concentrarte, atenta, pintas una especie de espiral, la imagen me recuerda aquella serie de los 70´s, "El túnel del tiempo" que veía cuando era niño.


Sigues concentrada, viendo mas allá de la obra, en lo que se convertirá, tratando de poner las líneas y los colores necesarios para llevarla a otro plano, a otro tiempo, uno que vive dentro de ti, te miro con insolencia, con descaro, algunos estamos dispuestos a asumir cualquier riesgo, miro a través de tus gafas de bajo aumento tus ojos y las bolsas que los soportan, tu entrecejo ceñido lo oculta parcialmente el armazón de tus lentes, viertes mas pintura en mi cuerpo, respiras lentamente, tu frente muestra algunas gotas, tu blusa manifiesta humedad en los espacios donde nacen tus brazos, te huelo, mujer, así, sin artificios.


Por fin me enfrentas, uno, dos minutos, no se, nuestros ojos se besan eternos sin importarles los testigos, retomas tu trabajo, observo tu pecho, sube y baja mientras pintas, tus senos apenas se insinúan, pequeños, se manifiestan discretos, sin pretensiones ni represiones, libres, poco a poco, tu respiración se acelera, como la mía, aparecen unas minusculas gotas de sudor sobre tu labio superior, me descubro sediento, me dan ganas de beberte, sorbo a sorbo, degustarte, acabar contigo, cada gota, cada beso, cada color, cada sabor, cada pincelada, cada caricia, cada poro, cada temblor, cada contacto, cada espiral, cada mirada, insolente.