lunes, 8 de agosto de 2011

Latido

http://youtu.be/J5KCOARs9I4


Para el tío Miguel, con cariño


1


La rutina termina siempre por envolvernos y se adjudica la mayor importancia en nuestras vidas, volviéndola tan solo remedos, atisbos de lo que quisiéramos, apuestas que irremediablemente terminamos perdiendo.

Una de las vicisitudes que un hombre que se gana la vida reparando cosas tiene que enfrentar es que siempre representa gastos, en refacciones, materiales, tiempo o herramientas, terminamos por acostumbrarnos a esas miradas llenas de dualidad de las personas cuando por un lado se alegran de vernos llegar, pero por otro, la incertidumbre les retrata una mueca muy singular cuando se preguntan ¿cuanto les vamos a cobrar? y si el cobro será justo o estamos abusando de ellos en un País donde el abuso es parte de nuestra cultura.

El tener mas de 30 años en el negocio vuelve la caja de herramientas irremediablemente mas pesada, nos cuesta trabajo desprendernos del más ínfimo tornillo, pues sabemos que en el momento menos pensado puede resultar la pieza clave para sacar adelante una chamba. Claro, también habré de reconocer que mis 68 años vuelven los kilos mas pesados. Pensándolo bien es un comportamiento que muchos tenemos, nos cuesta trabajo deshacernos de culpas, temores, ansiedades y después de años seguimos cargando tornillos que hacen nuestra vida mas dificil.

Debo dejar de subirme a los techos, el trabajo de mantenimiento a los aires es abundante en esta tierra, pero desafiar al sol lagunero tiene su costo, se me olvidó mi camisola de manga larga, error, desde el primer momento sientes como el calorcito acaricia tu cabeza, hombros y espalda, primero suavemente, después, a medida que transcurren los minutos, la calidez se va transformando en un infierno que te hace evocar el mundo de Dante. El cancer de piel es un fantasma que nos persigue a los laguneros toda la vida.

Mientras cepillo las rejillas y seco el depósito de agua pienso en una cerveza fría y estoy seguro que ese pequeño pensamiento se convertirá en una obsesión dentro de una hora, recuerdo aquella novela que leí en mis ayeres y que contaba la historia del planeta Dune, casa de gusanos gigantes y de aquella droga tan apreciada en el universo que hacía que los hombres al final se corrompieran, nada que ver con nuestros tiempos. En ese contexto mi cuerpo estaba desperdiciando agua en cantidades groseras.

Por fin termino, se trata de un cliente de toda la vida, le cobro 200 desde hace años, no es mucho, pero algunas fidelidades también generan lealtades.

La caja parece mas pesada que en la mañana, intento recordar si le metí algo, cuando un ardor me atravieza el pecho, me detengo, el dolor me pone en alerta y miro a mi alrededor, solo veo a extraños, la suerte me sonríe y me permite detener un taxi a quien le pido me lleve a la Cruz Roja.

El ardor permanece, es intenso y mientras el taxista toma la avenida Juárez busco hacer una llamada pero no traigo saldo, el implacable señor Slim no da crédito, olvidé comprarle tiempo por adelantado al amigo en una fórmula que lo ha enriquecido de forma ofensiva.

Con la respiracón entrecortada recuerdo a mis padres, pienso en mis hijos y nietos, en las mujeres que he amado y que ya no están, en mis hermanos y hasta en el perro, el dolor se intensifica y siento como el corazón acelera su latido, volteo a ver al taxista pensando que alcanza a escuchar el ruido que hace mi pecho. Intento imaginar que es lo que me pasa mientras un escalofrío me eriza los cabellos, el coqueteo de la muerte siempre nos recuerda nuestros pendientes.


2


Si, están infiltrados, esos bastardos nos quieren secuestrar, escuchame, ponme atención, quieren la lana, es lo único que les interesa, les vale madres quienes somos, de todos modos nos van a matar, cuando te de la señal sales corriendo, te metes al elevador y te pelas sin mirar atrás, yo ya me jodí, pero tu te puedes salvar.


3


Papito, tranquilo, despierta, es la medicina......... Is there anybody in there?

domingo, 5 de junio de 2011

Sevilla


"Estoy en el Sevilla Palace sobre Reforma, piso 20, habitación 2023, elevadores entrando a la derecha"



Así, a quemarropa y sin silenciador me rafageaste cual simple narco en un mensaje que me distrajo prácticamente durante toda la reunión, salí un momento solo para contestarte ignorando el sentido del texto y escribiendo algo así como que "Donde estabas?, si andabas por acá? y que plan tenías?"


Tu respuesta resultó un monosílabo implacable "Ven"


Lamentando traer la moto en una tarde que amenaza lluvia, tomé el periférico encontrándome a los diez minutos a un Tsuru cuya conductora decidió súbitamente cambiar de carril; logré esquivar el golpe invadiendo mi izquierda mientras un escalofrío recorrió mi espalda al descubrir en el retrovisor una Suburban que afortunadamente logró frenar ante la intrusión.


La reflexión del tiempo y el espacio se volvió presente al imaginar a esa Suburban dos metros mas adelante en ese preciso segundo, golpeando sin remedio mi costado, mi consecuente pérdida de control y la Honda rebotando con el Tsuru y autos cercanos. La caída enmedio de la locura de un segundo piso atestado y asfalto mojado, dejando señales que especialistas habrían de interpretar y decidir quien tuvo la culpa de que un desgraciado estuviera en la Cruz Roja en esos momentos.


Después del susto busco la próxima salida y bajo a Insurgentes, me dirijo al norte tratando de concentrarme en el camino y en los autos mientras la palabra "ven" retumba en mis oidos a pesar del aguacero. ¿Porque la intrusión?, tres años de silencio y de repente un mensaje frontal.


Llego a Reforma y me estaciono en el Fiesta Americana, decido matar el tiempo hasta las nueve, me quito el impermeable mientras el portero reprueba el rastro de agua que voy dejando cuando me encamino al bar; estoy nervioso, busco calmarme y enciendo un cigarro que raspa mi garganta después de un mes de abstinencia, pido un Jack Daniels, una mujer en sus 50s se revienta un blues que ensombrece mi espíritu al recordar esa misma rola cantada por la Pecannins en aquella fiesta que terminó con declaraciones ante el MP de Gómez Palacio Durango.


Estoy a unos pasos del Sevilla y aunque me digo que no tengo otra cosa que hacer, le llamo a Raúl para cancelar el dominó de los jueves; cuando inicia un reclamo lo atajo con un "¿desde cuando tengo que darte explicaciones?", le quedó claro, entre cuates las explicaciones y las disculpas sobran, si alguien tiene una necesidad, pues la realiza sin mayores aspavientos y ya.


Mientras saboreo mi segundo trago sopeso el mensajear un simple no, o de plano ignorar ese "Ven" que me ha seguido toda la tarde.


Entre Jack y el humo en mis pulmones comenzaba a serenarme, el frío de la tarde estaba pasando, la mujer que cantaba era verdaderamente hermosa en su madurez, la visualicé como uno de los personajes que retrata Stephen Vizincsey en aquella novela donde el joven protagonista resulta tener el aplomo y la suerte suficientes para enfrentar a mujeres maduras con sueños por vivir.


Son las nueve, ¿Porque un mensaje después de tres años de silencio?, decido la no respuesta que al final deja un resquicio abierto y pido otro whisky.


La música se ha ido, me retiro y atravieso Reforma cuando el semáforo está a punto de cambiar por lo que apuro el paso, al pie del Sevilla compro otros cigarros, entro y saludo al portero caminando rumbo a mi derecha, veo los elevadores, hago la llamada, estoy sudando, escucho un timbre mientras una puerta se abre, entro y oprimo el botón con el número 20 grabado, estoy mareado, volteo hacia arriba y en el elevador con techo transparente descubro un mundo de puntos de fuga en esa arquitectura, me gusta, 16, 17, 18, me llama la atención un reflejo en el elevador, soy yo... Sonriendo.

miércoles, 13 de abril de 2011

Voyeur

Fotografía de Michael Meneklis

Te he observado los últimos dos años desde el rincón mas obscuro del corazón, conozco tus horarios, rutinas y personajes, tu sonrisa, movimientos y contoneos, tu estrategia de seducción confiada mas en una mirada que atraviesa que en la piel que muestras con desenfado.



He inventado historias con cada uno de lo personajes que representas, me he enamorado de la enfermera y fantaseo en contratar a una de tu porte para que me cuide en mis últimas tardes y noches, la colegiala con su blusa blanca y falda tableada me ha invitado al insomnio en mas de una ocasión, la policía con la que evoco fantasías de sumisión y donde irremediablemente termino con las muñecas lastimadas.


Te he seguido como un perro a su dueño por todos los antros de La Laguna, por todos los sitios que practican el culto a los vicios, a los templos de la lujuria, aquellos lugares donde al menos un falo de cromo se yergue en el espacio central en espera de los honores que las vírgenes de otros tiempos le confieren, esculturas poseedoras de algunos de los atributos mas apreciados por las mujeres.


He cambiado mi horario de trabajo para poder coincidir contigo, y así, sin inhibiciones, observarte desde mi obscuro rincón. En mas de una ocasión he montado mi tripie y jugado con la sensibilidad, velocidad y apertura de mi Cannon, previo arreglo con el portero para mantener el flash silencioso, es increíble lo que la foto en papel moneda de Diego Rivera puede conseguir.


Gracias a ti me he vuelto asiduo a esos lugares donde los indecisos, los parcos, los feos, los gordos, los pelones, los imbéciles, los nefastos, los corruptos, los acomplejados, los drogadictos, los borrachos, los viciosos, los odiosos nos olvidamos de quienes somos al ser tratados por las damas como el mismísimo Luis Miguel y por una noche, por un baile o al menos por un momento nos sentimos queridos, apreciados y si las monedas son suficientes hasta amados.


En esta vida nada es gratis, incluida la muerte.


Por ti he corrido innumerables peligros cuando regreso a casa y he de enfrentar los retenes que asustan a las calles, desde el capitán del ejercito, por fortuna nada que ver con el torturador de Pedro, hasta el policía mas modesto que solo quiere cenar; aquí los trasnochados somos presuntos narcos a los que hay que investigar, no en balde estamos en guerra.


Mi mujer trabaja hasta tarde por lo que siempre llego a casa antes que ella, prendo la tele o leo un poco con un Passport de compañía.


Me gusta esperarla despierto y observarla desde mi obscuro rincón y como hace un rato, sin que ella se percate, ver como se desviste.

domingo, 27 de marzo de 2011

Mark Knopfler - Brothers in Arms (Night in London Live DVD)

Brothers in arms

Para Daniel Guzmán


Tecleo, borro, tecleo, entré en el circulo vi_rtu_cio_so de la discusión autocensurada, las letras toman vida pero como todos los entes vivos que lo único seguro que tienen es la muerte, me encargo de ello, el whisky finalmente me ha llevado a ese sitio que acostumbraba visitar con mi amigo Daniel, ahí escribíamos poemas para María del Carmen, esa mujer que eran todas y todas eran ella, aquella que en la descripción de Nicola al pasear por el parque "todos los ojos le jalan el vestido". En esos tiempos la que se dignara a mirarnos se convertía potencialmente en nuestra María del Carmen, con la promesa de un romance con sexo incluido, aunque la verdad lo que nos importaba era el sexo, hasta éramos capaces de enamorarnos con tal de conseguirlo.


A los 20 años no nos importaba ser amados, supongo que era parte del pretexto para meternos unos tragos.


En ese sitio, ejercitábamos la pluma honrando a esas mujeres y después de desvestirlas en voz alta, necesariamente llegaba la respuesta siempre mordaz del amigo que se empeñaba en desenamorar al poeta y recuperarlo a las huestes de los lobos hambrientos y despiadados.


Hoy me encuentro ahí de nuevo, junto a esa iglesia, en esta ocasión estoy solo, sin embargo cierro los ojos y te escucho mientras oprimo el Backspace o la barra espaciadora, lo que me permite mandar al carajo mis argumentos, como antaño lo hacías tu.


Tecleo, bebo, borro, bebo, tecleo, las letras se mueven y me confundo en su captura, formo palabras que no reconozco, las destruyo y cuando encuentro la deseada olvido para que la quería, prendo un cigarro y lo apago casi inmediatamente al sentir esa salivación preludio del exabrupto estomacal que casi siempre se presenta al final de la fiesta, una vez mas desarrollo una idea que se pierde en el segundo párrafo. Borro pero decido dejar intacta una línea recordando aquella rola del mismo maestro Nicola donde la tesis era perdonar todo excepto aquello que no se quiere olvidar; cierro la máquina y prendo el estereo.


Pongo "Brothers in arms" interpretada por Mark Knopfler y cierro los ojos, es una rola chingona, apago la luz que se ha vuelto una molestia, me adormezco y el caballero andante resbala, baña el piso y como buen alcohólico lamento el desperdicio, la guitarra es excepcional, la batería la arropa suavemente, el verso sin aspavientos, inteligente, que el sol se vaya al infierno, todos los hombres habremos de morir.

sábado, 26 de febrero de 2011

Textos

 Fotografía de Tatiana Parcero

Una noche, casualmente, decidí escribir sobre tu cuerpo y mí índice llenó de palabras tu espalda. Al día siguiente, la vida me trató bien. Nunca te lo dije, soy lo suficientemente egoísta para negarte y negarme de ser necesario, para inventar historias sobre historias y fabricar verdades aunque se dificulte recordarlas con el transcurrir del tiempo.

La escritura en tu cuerpo se volvió parte del ritual erótico, por supuesto que las escenas de The Pilow Book venían a mi memoria cuando pasé al siguiente nivel y una estilográfica te hacía cosquillas desde la nuca hasta la espalda baja. A diferencia de Nagiko que exigía a sus amantes escribir sobre su cuerpo, la obsesión de escribirte no solo a ti, sino sobre ti era enfermizamente mía. Después, cuando prácticamente el sueño te había vencido y nos enfrascábamos en los ritos del amor cobijados por un verano que en el norte de México dura siete meses, los símbolos se desvanecían dejando solamente esbozos de los deseos planteados y por supuesto las sábanas sucias.

Me di cuenta que los textos plasmados en tu cuerpo eran poderosos solamente en tu espalda, intenté la magia en tu pecho, tu muslos, brazos y aún en las plantas de tus pies sin éxito. Solo tu espalda tenía el poder de fabricar el futuro, el tuyo, el mío, el nuestro. Descubrí además que las tareas más difíciles solo se cristalizaban a medida que la tinta permanecía más tiempo adherida a tu piel, me dediqué entonces a conseguir fórmulas especiales de adhesión prolongada, te aplique prácticamente todo lo que el mercado ofrecía sin importarme las eventuales reacciones alérgicas que de vez en cuando manifestabas.

No entendías mi fijación entre tu cuerpo y los textos que nunca pudiste o te atreviste a leer, te hubieras dado cuenta que te tenía atada desde la primer consigna.

Hoy, después de cuatro años de adicción, de sueños cumplidos, de autoestima dependiente, los espacios de tu espalda se han agotado y literalmente me doy cuenta que no puedo vivir sin ti, aprovecho el último resquicio a la altura de la tercera vértebra lumbar y me despido. 

sábado, 12 de febrero de 2011

Bratislava


Reviso las fotografías que tomé desde el castillo, la verdad es que me quedaron bien, el Danubio,  la arquitectura, los músicos del barroco, chingón, el lugar es maravilloso y todas las fotos están buenas, llego a un café de la plaza Hlavne y mientras veo como un soldado de Napoleón con alma de bronce observa el centro de la misma, pido una coca de 4 euros, ¡Ratas! hasta me acuerdo de mi buen Rockdrigo, “Ratas por todas partes, ratas los lunes y martes”, que en este caso aplica al fin de semana, lo que más coraje me da es que voy a tener que comprar otra, lo frío y el azúcar se requieren después de la joda del castillo. Prendo un cigarro y mientras busco opciones en mi guía, un cruce de miradas que se sostiene tres o cuatro segundos es suficiente para decidir seguirla hasta que la noche me alcance, no me importa donde, al fin que ni hotel tengo, viaja sola, como yo, trae mochila, como yo,  chaparrita, cabello largo y suelto, la blusa probando sus propiedades elásticas tratando de contener un busto generoso. Decido seguirla,  no cabe duda que las manías no respetan meridianos, solo espero que la suerte en esta ocasión me sonría, o al menos, que no me joda.
Como ella, compro un ticket para el autobús que nos llevará por las calles del casco antiguo, espero que casi se llene para subirme y sentarme obligadamente a su lado, esbozo un ¿puedo?, mas con lenguaje corporal que con mis cuerdas vocales y sin contestarme mueve su mochila, sigo sin saber de donde es, el viaje comienza y saco mi Cannon disparando a diestra y siniestra, la verdad es que casi todo es fotografiable,  procuro su primer plano, desde un breve espacio de su pelo que el viento me acomoda hasta la franca mitad de su cabeza con enfoque para objetos cercanos, en un respiro reviso mis fotos y veo que sus rizos toman un color rojizo por efecto del sol; la ventaja de las digitales es que si algo no te gusta lo puedes mandar al carajo sin mayor costo o remordimiento, esto hace mas grandes a los grandes y si no que le pregunten a Helmut o a Tina; por cierto, tiene tipo de italiana. Mientras el guía comenta algo de un hombre de bronce que se asoma por una alcantarilla percibo su perfume muy suavemente, me agradan las mujeres que huelen bien, me proyecto y me acuerdo de don Rigoberto, aquel personaje de Vargas Llosa en el “Elogio a la madrastra”, quien en sus abluciones dedicaba un día a su nariz para asearla a conciencia y dejarla lista para percibir a su adorada Lucrecia, como nadie lo había hecho, al menos eso creía, me sigo proyectando y mientras avanzamos por la ciudad cierro mis ojos y bloqueo mis oídos al discurso del guía, dilato mis fosas en la búsqueda del perfume y del sudor con el que está mezclado.
Después de un momento abro lo ojos y una mujer en sus cincuentas me observa con curiosidad, seguramente se pregunta porque tengo los ojos cerrados mientras viajo en un autobús turístico, le sonrío y le regalo un guiño, me regresa la sonrisa mientras mi vecina sigue clavada en sus calles y sus fotos. Terminamos el tour, le tiendo la mano para bajar del camión, me sonríe y dice “grazie” ¡a huevo! es italiana.
La sigo toda la tarde, entro y salgo de tiendas, de cacería, como aquellos lobos que no quitan la mirada de su presa, estudiando su vulnerabilidad y esperando el momento del ataque, discretamente al principio, acortando distancia poco a poco, con descaro al final, coincidiendo en los mismos espacios, comprando las mismas cosas, arrebatándole los productos que ella escogía, pero siempre, sin cruzar nuestras miradas, como si hubiéramos firmado un acuerdo de saber de nuestra existencia, de sentir nuestra presencia pero donde el cruce de miradas estuviera prohibido, me sentía como en mis veintes, sus feromonas me atacaban sin misericordia a medida que me acercaba a ella,  estoy cierto que la fuerza de las mismas es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia entre los cuerpos o entre las cargas si mi maestra Rosano no me mintió. La entrepierna de mi 501 comenzaba a manifestarse sin pudor, en un país extraño, una lengua extraña, una cultura extraña, no me importaba que me vieran siguiendo a la italiana de modo enfermizo.
Entramos juntos al hostal, pague los 28 euros de un dormitorio privado, se detuvo junto a la cama, temblaba, nuestras miradas por fin se cruzaron, uno o dos minutos, no lo sé, me dijo “ho paura” y comenzó a llorar.




domingo, 26 de septiembre de 2010

Renovación



¿Qué le compro?, pregunta que me hecho desde la secundaria cuando se trata de darle un regalo a una chica, y las incluyo a todas, desde mi madre hasta mi pequeña sobrina. Siempre me quedo con la impresión de que el presente causa más decepción que otra cosa, no importa cuánto me haya costado o que tan original me parezca, casi estoy convencido de que un cheque viene a ser la mejor inversión.



Parece de 40 pero le ponemos 32, nunca he sido bueno para calcular edades, así que mi margen de tolerancia lo tengo tasado en 8 para todas, así no hay pierde. Me encantan sus rasgos indígenas, morena, pómulos prominentes, ojos negros y pelo lacio larguísimo, me gusta imaginarla bañándose en un río con su cabello suelto, me atrae su timidez, es incapaz de sostenerte una mirada y se ruboriza con cualquier insinuación, pensé que a mis 40 y 10 ya no podría conquistar a nadie y aquí estoy, con una invitación a cenar a cuestas y repitiéndome una pregunta que me ha acompañado toda mi existencia ¿Qué le compro?, como siempre me meto a una librería y me decido por un libro de fotografía de Tina Modotti, vieja fórmula que me ha sacado más de una ocasión de este tipo de apuros, conozco un poco la obra así que me da tema de conversación y hablar de una mujer de ese quilataje siempre me entusiasma.


Comienza una extraña lluvia en una tarde temprana de marzo, mientras la gente apura el paso, decido tomar asiento, cubro a la Modotti y recargo mi nuca en el respaldo, disfruto mojar la mirada y sentir como el agua lava los surcos de mi historia, me gusta tratar de mantener los ojos abiertos a pesar del tamaño de de las gotas.


Llega la noche, paso a la tienda y compro un tinto, me dirijo a su casa, al entrar me sorprendo, un disco de Jorge Reyes acaricia el ambiente mientras el abuelo de Xochitl está fumando mota, al verme, sonríe con los dientes que le quedan, un incienso disimula la escena. La casa cuenta con muchos adornos dorados, posteriormente me entero que todos son de oro, el negocio de la familia.


Aparte del abuelo, esta su madre, una mujer ciega de 58 ya con el margen aplicado, brazos fuertes, cadera prominente, símbolo de fertilidad de otros años, el pelo largo, negro y lacio como el de su hija, ojos negros que en la distancia parecen mirarme; también se encuentra su hermano, según me dice ya con ocho años en la facultad de filosofía, no está matriculado pero eso es lo de menos, está trabajando en un ensayo sobre los puntos de convergencia de Nietzsche y José Alfredo Jiménez, se me hace que no en pocas ocasiones acompaña al abuelo en el ancestral vicio.


Pasamos a la sala y le entrego su regalo, me siento plenamente satisfecho cuando veo como se conecta con la obra de Tina, cargada de gente del campo.


Pasamos a la mesa, cazuelas con guisos diversos y las infaltables tortillas me abren el apetito, descubro que un curado de Guayaba es la bebida de la noche, me doy cuenta de que mi Concha y Toro definitivamente está fuera de lugar, ni hablar.


Estamos pasando un buen rato, el abuelo me dice que es una tradición familiar el que esta noche, los hombres que comparten la mesa, realicen un viaje juntos y me pregunta si estoy dispuesto, le pido me explique a que se refiere con lo del viaje, ¿a dónde vamos? Sonríe y abriendo un morral me ofrece unos hongos pequeños con un tallo delgado y delicado, con un brillo en la mirada me invita a probarlos, comienzo a declinar la invitación, cuando Xochitl toma mi mano y me dice que es muy importante para todos que participe en el ritual, al ver mi indecisión posa sus labios sobre los míos, bendita fórmula, ese argumento nunca he podido rebatirlo, derrotado, volteo con el abuelo y asiento, me da como diez y me dice que debo hablarles y pedirles permiso para comerlos. Tomo el primero y lo pruebo con cuidado, un sabor agrio invade mi boca, supongo que me estoy metiendo psilocibina, ya me habían dicho que tiene un sabor muy peculiar, la música de Reyes sigue envolviendo el ambiente mientras el filósofo y su abuelo fabrican otro cigarro. Posteriormente me dan una especie de fruto con franco sabor a tierra, me acuerdo de Rebeca, aquella hija de Úrsula y José Arcadio que en Macondo, enmedio de ataques de geofagia, se enamora del refinamiento de un italiano.


Voy y vengo en el tiempo, veo a mi hijo mayor, desde el momento en que mi simiente se concatena dando vida; veo a mi madre, reconozco su útero y me alimento de su ternura. En algún momento aparecen Xóchitl y la suya vestidas de blanco, me desnudan, me amarran, todos ríen, yo también, por alguna razón, todo es normal.


El hermano se para frente a mí, dice algo de un ciclo de vida – muerte – resurrección, no entiendo, toma un cuchillo largo y delgado, como esos que se usan para limpiar pescado y comienza a cortarme con singular cuidado, levanta paso a paso mi piel, comienza con mis piernas y sigue con los brazos, no siento dolor, veo a mi hijo que ha crecido, el abuelo se despoja de sus ropas y la madre lo viste con mi piel. La surrealista escena me recuerda a Xipe Totec, ese Dios Azteca que siempre me impresionó en los tiempos de los libros obligados, aquel que significaba renovación, que era patrono de los orfebres y curador de males de ojos. Un escalofrío me recorre cuando Xochitl levanta un cuchillo a la altura de mi pecho, el terror me impide gritar cuando tengo la certeza de que esa obsidiana me sacará el corazón.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

La verde

"Todos los hombres me separan de los hombres"
Emil Cioran





Socorro

Le digo que nos dirigíamos a Monclova señor, comimos en Cuatro Ciénegas, ya nos faltaba poco para llegar, pero a papá le dieron ganas de ir al baño, así que nos paramos, en eso se detiene un carro del que se bajan dos tipos, armados y cada uno con una cerveza en la mano, toman las llaves de la camioneta, nos bajan y nos llevan a la orilla del camino, junto con papá, nos forman y así nomas, uno de ellos con un cuerno de chivo nos dispara, como si nada, caigo, me arde el pecho y el estómago, alcanzo a ver a Papá y a Rocío en el suelo, contengo el llanto mientras cierro los ojos, los escucho, ríen, decido no moverme hasta que se largan, lo último que veo antes de desmayarme es el carro azul y una nube de tierra.

Alberto
Hijos de Puta, no había necesidad de matar al viejo ni a la carnala, dice Coco que ya les habían entregado las llaves…

Agente
Mire mi amigo, le voy a ser franco, si quiere que esto se mueva va a tener que ponerle una lanita, usted sabe, para aceitar la maquinaria, digo, no es que sea necesario, pero siempre ayuda, tengo otros 20 casos antes que el suyo y poca gente, la verdad es que si los queremos encontrar, los primeros días son críticos, me da pena pero pues así está la cosa, usted me cae bien, lo quiero ayudar...

José
Así es el dope Mi George, las oportunidades hay que agarrarlas cuando se presentan, ¿que no es lo que dicen los pedapeutas?, quien nos iba a decir que nos íbamos a agenciar una trocota de poca madre así nomas, casi de a grapa, ya sabe que el rojo siempre me ha gustado, sobre todo ese, el que parece sangre; viste la cara que puso el ruco, pinche viejo, de volón olió a la calaca, ni pedo, quien le manda andar de meón, pero así es el bissnes, apenas le iba a decir que lleváramos a las rucas a despoblado, se veían buenonas pero ni chanza me dio, de volada soltó el plomo, usted siempre ha sido así, atrabancado, ¿cómo es que dice?, “en lo que la piensas te chingan, mejor los chingas y luego la piensas”, pos sí, ya cuando acordé ya los había pasado por las armas, pinche George.


Jorge
Ya le digo mi Joseph, está bien sabrosa, es casada, vive en la Guadalupe, tiene varo y como 40, esa edad donde las mujeres se dan cuenta que lo importante es coger, la primera vez que la vi, me aguantó la mirada ahí por el Kalionchis y yo dije “ a Chingá, que ovarios” total que la seguí por todos lados, cerca de La Salle me vio por el retrovisor pero no la hizo de tos, le siguió dando como si nada de arriba para abajo y yo mi Joseph ps atrás del volvo de la nalguita, ya sabe, pura serenidad y paciencia como nos enseñó el Kalifas, soportando el pinche calor pero ps, la morra me aguantó la mirada así nomas y eso ps, como que había que aclararlo ¿no?, ese día supe donde vivía.

Alberto
Está cabrón, ahora resulta que tengo que soltar una lana para que busquen a esos cabrones, en este pinche País solo a los jodidos se nos cargan las pulgas, hay que ser político o tener lana para que te hagan caso.

Jorge
Un día esperé a que estuviera sola y que le caigo, cuando abre la puerta, me meto con mi Beretta al frente por si las dudas, ya sabe que a esa nadie le dice que no, la cabrona puso una cara de miedo que la verdad fue lo que más me calentó, traía una faldita blanca, la metí en la cocina, la recargue en el refri y la ampecé a acariciar mientras el subía su faldita, traía unos calzones de esos gachos mata paisones pero ya cuando se los bajé el espectáculo mejoró, comenzó a llorar diciendo que no y que no, pero ya cuando acordó la tenía "inside", la agarré de las greñas y le di un tirón que hasta a mi me dolíó, pero ella no dijo nada, en eso me di cuenta que lo que tiene de Cherry lo tiene de cachonda, le gusta la violencia y las malas razones, y ps en un ratito ya estaba tan mojada que hasta escurría, entonces mi Joseph, supe que había agarrado nalga para rato.

Alondra
Ya sé que es una locura manita, te juro que todos los días me digo que esto tiene que terminar, si Nacho se entera se acaba todo, me deja sin nada y peligro hasta sin los niños, no sé qué me pasa, nunca hacemos citas, simplemente descubro ese Jetta azul que me sigue y desde ese momento me erotizo toda, cuando me rebasa se que ahora quien lo tiene que seguir soy yo, se para en algún lugar y yo me detengo, hemos entrado en cantinas y me ha tomado en el baño, entre olores inmundos, nos hemos metido en el cine, ese que está en la salida a Frontera, en la última fila, mientras el mundo de hombres mira una película porno, él me toma, mis gemidos se confunden con los de la cinta, me ha llevado a hoteles de a treinta pesos, ya te imaginarás, no sabes manita, no sabes cuánto lo necesito, es una locura, ¿que puedo hacer?

Jorge
Ya sabes, dice que el marido no la pela, quesque siempre tiene mucha chamba y no sé que mas, esos pinches burgueses no se dan cuenta que al final lo que a una hembra más le importa es tener una buena verga disponible en todo momento, pero ps está bien, si no fuera por esos güeyes, ps ¿a quién nos cogeríamos nosotros, no?

Abogado
Mira Alberto, tu no me conoces pero yo te voy a sacar, no te voy a cobrar así que no tienes nada que perder, necesito que me digas la verdad, quiero conocer todos los detalles para poder ayudarte, se que ha sido difícil pero tienes que confiar en mi, te juro que te sacaré, Me llamo Ignacio Menchaca.

Alberto
Fue fácil dar con ellos, los busqué como dos meses en Monclova, ya sabes, preguntando aquí y allá por esa camioneta rojo quemado de doble cabina, al primero lo encontré en la colonia Obrera.
Ahí estaba la camioneta de papá, con todo y el águila en la defensa, mi padre siempre fue americanista, lo estuve vigilando, vivía solo así que fue fácil. Un día, con la casa sola contraté a un cerrajero por mil pesos para que me abriera y se largara, cuando llegó, venía tambaleándose, medio drogo o pedo, no sé; cuando le echaba llave a la puerta le puse un batazo en las piernas, soltó un quejido ronco mientras intentaba sacar su fusca, le di otro en el brazo, nomas vi como el hueso le levantaba la piel, y entonces el muy puto se puso a llorar, como que debía varias, le dije que la camioneta que traía era la de mi padre, le quité la pistola y a punta de cachazos me dijo que su partner se llama Jorge, que vivía por la secundaria 2, ahí cerquita, trae un jetta azul con una cobra marcada en la cajuela me dijo. Todo coincidía, le metí el bat en la cabeza varias veces hasta que los sesos se confundieron con la basura de la alfombra.

Alberto
Encontré el jetta, fue fácil, a una cuadra de la secundaria, por la mañana lo seguí, se estacionó en el centro y se metió con una mujer en un hotelucho, esperé un rato, me hice de una llave por cien pesos, abrí lentamente, la tenía amarrada mientras la penetraba, me daba la espalda, la radio estaba encendida y una cumbia llenaba todo el espacio haciéndome invisible, me acerque lentamente, ella me miró y tenía una sonrisa torcida, el, desnudo, alcanzó a voltear, le metí una bala por la espalda y ella comenzó a gritar, cayó de lado e intentó llegar al buró, disparé de nuevo y le pegué en una pierna, apagué la cumbia y a la morra le dije que se callara o también me la echaba, le encaré, le dije que mi Padre era lo que más amaba, parecía no entender, le recordé su atraco meses atrás, cuando me vio diferente supe que sabía, entonces, le metí otro tiro en la frente, ella comenzó a gritar de nuevo, me senté, encendí de nuevo la cumbia junto con un cigarro y esperé a la policía.

Socorro
Solo préstame para el camión, son como $600.00 ida y vuelta a Fresnillo, mi hermano no me contesta pero me dice la señora que lo asiste que se la pasa en el agua, estoy preocupada, no puedo ni dormir, es el único que me queda aparte de mis hijos, solo quiero verlo, platicar, hacerle un desayuno y recordarle que aquí tiene una familia que lo quiere.
Un compadre ya me dijo que le da chamba, no importa que haya estado en la cárcel, no le paga mucho pero es algo seguro, a Beto no le gusta La Laguna pero aquí estamos los que quedamos, que anda haciendo solo por allá, viviendo no sé cómo, solo y dando lástimas, desde que salió de la cárcel ya no quiso regresar, solo estuvo unos días y dijo que iba a Fresnillo a dar gracias al Santo niño de Atocha, te los pago la semana que entra, cuando regrese la patrona que me debe un dinerito.

Bety
Está bien Coco, no tienes que explicarme, ten mil pesos, me los regresas cuando puedas, no te preocupes.

Socorro
Lo encontré en una cantina que se llama “La Verde” en el centro de Fresnillo, borracho, al verlo se me salieron las lágrimas, estaba sucio, olía mal, le dije cuanto lo quiero, le hablé de la chamba que le daba mi compadre, me miraba y sonreía, habló de Rocío, de Papá, de lo mucho que tenía que decirle cuando se lo arrebataron, entonces lloró, me pidió que regresara a Gómez, su lugar estaba ahí, con sus demonios y cerca del Santo niño al que visitaba cada año su padre.

lunes, 21 de junio de 2010

Pablo



Veo como armas tu maleta y la llenas de planes, metes las tortugas ninja que te apasionaron a los tres, el Mario Bro´s que te capturó antes que la lectura para regocijo de los diseñadores de videojuegos, doblas tus pasteles que celebramos hasta que te dió pena romper la piñata, tus regalos de Diciembre 25 junto con aquel calcetín lleno de dulces que encontraste aquella mañana en que te levantaste antes que nadie, en otro compartimiento pones tus días de misionero donde descubres una realidad ajena, atroz y de futuro incierto, despacio acomodas a tus amigos de toda la vida y aunque no sabes por que, tienes la certeza de que siempre estarán ahí, como hermanos; doblas tus  sueños y esperanza, metes tus recuerdos, tus fiestas y en un rinconcito el primer beso que aquella flaca muchacha te regaló para tu sorpresa, guardas a todas aquellas mujeres que a tu temprana edad te han amado y que habrás de honrar, guardas también a aquellas a las que tu has amado y no saben que existes, en otro lugar pones a los libros no escritos y las historias no contadas, la llenas de tus planes, de un futuro deseado pleno de viajes y estudios.
Por fin terminas, corres el cierre con cuidado y decides partir, nuestras miradas se cruzan y se húmedecen, las palabras sobran y poco tienen que complementar al abrazo que nos damos.

sábado, 12 de junio de 2010

La Bizantina



Estoy hasta la madre, entro a la Bizantina, esperando que un cigarrillo y un café me relajen contra toda probabilidad científica, si eso no funciona, recurriré al Buchanan de rigor, ese no falla, aunque por la noche los jugos gástricos (parafraseando al sueco de Sven en una connotación hermana) literalmente me partan la madre.

Me gusta el lugar, una casona de mediados del XX donde cada cuarto es un sitio del que puedes adueñarte, tirarte en un rincón y sacar tu libro en lo que el cafecito hace de las suyas, me gustan sus puertas, viejas, de madera firmada por el tiempo, con tierra en cada uno de sus intersticios, me gustan las obras que entre el dueño y su camarilla exhiben, rompiendo los esquemas, experimentando, rozando la delgada línea entre lo que conmueve y lo que resulta demasiado, aún para el mas avezado amigo de la morfina. El sitio está casi vacío, veo a un par de niños que aprovechan el cuarto del faje para tocarse a su gusto, el requisito para estar en esa sala es entrar acompañado, no importa por quien, ni su sexo, ni su edad, lo único que no admiten es coger. Me instalo en un rincón a un lado del baño donde me espera un almohadón con una lámpara que arroja una lucecilla que me permitirá avanzarle al libro en turno, cuando me traen mi café descubro al fondo de la habitación, en la parte oscura, el brillo de un cigarrillo que crece y disminuye al ritmo de la chupada, está frente a mi y me doy cuenta que soy lo que se dice un blanco fácil, mi falo de luz apenas alumbra el texto y extraño mis anteojos.

“El pudor es cuestión de alumbrado” según Fuentes, de testigos, diría Andrés o mejor aún, de conocidos diría yo, me visualizo en una playa nudista en Ibiza y me convenzo de nuevo.

Ya me cansé de leer, sin los malditos lentes no duro mas de una hora, claro que hay otros factores como la iluminación, el tamaño de letra, la tipografía, el contraste con el papel, el movimiento, pero el mas importante de todos y no nos hagamos pendejos es la edad, en ese sentido es de humanos sentirnos iguales, como si el tiempo no pasara, pero en los trances de soledad es cuando el cuadro se rompe, nos escupe a la cara y en un momento nos percatamos de las marcas de la vida a lo largo de nuestra frente, alrededor de los ojos y de nuestra boca, como siempre, el problema no es estar, sino sentirse viejo.

El café está delicioso, la música sabrosita y el cigarro del fondo que sigue delineando siluetas en su viaje del cenicero a los labios, ¿como serán?, me gusta jugar, trato de imaginar las posibles opciones y las historias que puedan desencadenar cada una de ellas.
- Es una mujer en sus 40s que quiere hacer los que no hizo en sus 20s, en automático me acuerdo de aquella rola de Amparo Ochoa donde termina con “mas vale vivir llorando, que morir y sin saber cuando.”
- Es una mujer en sus 20s, fumando compulsivamente al descubrirse embarazada sin tener la certeza de quien pueda ser el padre, aunque sabe que el cigarro no es conveniente en su estado, poco le importa pues tiene decidido deshacerse del feto, sin embargo, tiene los ojos hinchados, el mito de la madre tiene su peso.
- Es un hombre esperando impacientemente a su mujer, alguien le dijo que acostumbra a verse con su vecina en el socorrido cuarto del faje y espera sorprenderla, anhela sorprenderla, la táctica es la sorpresa e indignación, la estrategia sin embargo (¿Mario?) apunta a besar sin miramientos a la vecina mientras penetra a su mujer o viceversa, que no es lo mismo, pero es igual. (¿Silvio?)
- Se trata de un chavo, con el conflicto de haberse enamorado de su tía, aquella que lo alimentó mientras su madre trabajaba, la que siguió bañándolo a los 12, la que le provocó su primera erección siendo un niño, como en aquella novela de Vargas Llosa; la que lo masturbó mientras le leía un texto de la Pizarnick, la que hizo de los encuentros sexuales todo un rito donde los detalles eran lo más importante para lograr su satisfacción, en fin, aquella que lo arropó, que le dio confianza y lo hizo hombre demasiado temprano, demasiado diferente y para su desgracia, demasiado solitario.

Estoy por plantear mi siguiente hipótesis cuando el cigarro se acerca, siempre me emociona ver cual de las opciones es la más cercana. Se trata de una mujer de edad indefinible, distingo una palidez extrema, enfermiza, flacucha, de lacios cabellos y andar nervioso, pasa a mi lado y me dirige una mirada breve mientras da una chupada antes de lanzarme un escupitajo en medio del humo exhalado que cae en mi libro abierto, no alcanzo a encabronarme cuando se mete al baño y me pregunto si la conozco, de donde la conozco, ¿Que mosca le picó a esta pinche vieja?, no termino de limpiar mi libro cuando un recuerdo me sorprende, Laura, la esquelética de la secundaria, era huérfana, me parece, recuerdo aquella tarde cuando al perder una apuesta con los cuates la seduje, es fácil enamorar a una chica solitaria que vive con su abuela, la broma llegó demasiado lejos cuando la desvirgué mientras los amigos observaban y posteriormente, se encargaron de que toda la escuela se enterara, no es algo de lo que me enorgullezca, carajo, solo tenía 14, dejó la escuela y nunca más supimos de ella, llegué a extrañar ese andar nervioso por los pasillos solitarios, era la primera en llegar y la última en irse a casa, por alguna razón me atraía aunque nunca lo dije. Es ella, al fin tendré la oportunidad de disculparme, siempre cargaremos con las acciones vergonzosas hasta que las enfrentemos, una morena pretende utilizar el baño pero Laura no abre, pasan 20 minutos mientras imagino la manera de abordarla, reinicio el juego, me gusta imaginar las posibles opciones y las historias que puedan desencadenar cada una de ellas, eso ya lo sabemos, en todas salgo raspado, no es para menos, pero al fin podré abordar ciertos temas con un poco de menos culpa. Llega la dueña del café, mete la llave y abre la puerta, solo alcanzo a escuchar el grito de la morena y a vislumbrar una jeringa en el suelo junto al cuerpo de Laura, la cabeza queda en mi ángulo de visión y definitivamente reconozco esos cabellos lacios pegados a la cara, los ojos abiertos y dilatados no dejan de mirarme, me falta el aire, no puedo reprimir el vómito sobre “La región más transparente” y sobre mi persona, la escena se nubla y me descubro llorando al reencontrar a mi primer amor y a su desprecio, el último día de su vida.

viernes, 11 de junio de 2010

Profanación


El calor es insoportable, pretender dormir con solo un ventilador a 35 grados es imposible, debo cambiar la almohada al sentirla empapada, en ocasiones envidio tu falta de sudoración, aunque estás caliente al menos estás seca, me doy una ducha de dos de la mañana para refrescarme mientras sueñas, no encuentro toalla así que regreso a la habitación desnudo y mojado, prendo un suspiro, el humo me reconforta cuando no concilio el sueño, voy a la cocina y me sirvo un vaso con agua y con los únicos dos hielos que la desidia me ha dejado, espero que el líquido pierda calor mientras los cubos pierden volumen, regreso al cuarto y mientras fumo y bebo te observo, el neón del hotel de enfrente te muestra para mi en luces sugestivas y parpadeantes que otros identifican como un remanso o tal vez como la oficina donde prestar un servicio y que a mí me hace disfrutar de una visión surrealista de tu persona. La camiseta se adhiere a tu cuerpo, delinea unos senos pequeños que se mueven al ritmo de tu respirar. El pelo cubre tu rostro como escondiendo a una mujer a quien el pudor le ha dictado reglas. Tus piernas, largas y abiertas denotan un sueño profundo. Tus bragas negras, esas que cubren lo indispensable y muestran lo necesario, me gustan, casi más que lo que cubren. La lencería me enloquece desde niño, la descubrí en alguna de esas revistas de mujeres que compraba mi madre, una tarde, mientras ella veía el televisor, tomé la revista y descubrí el significado de una erección, todo me gustó, la modelo, la lencería y por supuesto la dureza de una parte del cuerpo que pensaba solo servía para desechar toxinas. La escena es increíble, Voy por mi Cannon y monto el trípode mientras imagino la secuencia fotográfica, el nombre de la serie, te acaricio con el obturador como 50 ocasiones, todos los modos se hacen presentes, el automático, el difuso, el nocturno, te pierdo de foco y te recupero entre el reflejo de las luces que te tocan, te muevo buscando nuevos versos, mientras la Cannon ultraja tu intimidad, en un destello, despiertas y cuando me descubres aunque estás muerta de sueño sonríes y te quitas la ropa.

miércoles, 9 de junio de 2010

Me Urge Tanto




Me urge amarla,
saciarme en su fuente
abrazar su espacio
besar su tiempo
contarle una historia
un poema
cerquita
al oido
respirar su aliento
arrancarle una sonrisa
o un gemido
prolongado
eterno
y hacerlo mío

martes, 8 de junio de 2010

Romina

¿Donde estoy?, la luz del día me lastima, no me puedo ni mover y la tele encendida me taladra los tímpanos, definitivamente la resaca es de las buenas, me incorporo y la habitación me da vueltas así que me tengo que sentar al borde de la cama por un momento, el sabor a cigarro y a whisky invade mi paladar, tengo la boca seca, necesito una cerveza. La mujer que a mi lado todavía está dormida ¿Quién es?, ¿De donde la saque?, logro levantarme y al llevarme las manos a la cara me lastimo, me veo en el espejo y me descubro con la boca cortada e inflamada ¡Ufff! ¿Que pasó? ¿Donde estoy?

- Pues si mi buen, estoy soltero el fin de semana, dispuesto al reventón como hace algunos años, la mujer y los hijos se fueron a Montemorelos con la suegrita que tanto la quiero, ¿entonces que? ¿a que horas nos vemos?
- No pues a la hora que digas, tengo dos que tres amiguitas que te quieren conocer, nada mas te sacan de oídas y pues ya me han pedido que te las presente a ver que rollo
- ¡Ya vas! que te parece si nos vemos a las 9 en “La Función”, el antro que está en Guerrero y Comonfort, en Torreón. Ahí te presento a unas nenas que estoy controlando y luego nos las llevamos a dar la vuelta a ver que onda, ¿como ves?
- ¡Va! ya me han comentado de ese barcito y me han dado muy buenas referencias, me dicen que las damas que están muy bien y que son de amena conversación, ¿es cierto?
- Pues claro, ya conoces mis gustos y sabes como me manejo. Nos vemos a las 9 y seguimos platicando.


Que suerte, hay un servibar por acá y está surtido, abro una cerveza y casi me la acabo en la primera embestida, me detengo cuando siento una punzada en la sien producto del helado líquido. Me miro al espejo y examino la cortada del labio, preparo unos hielos en una bolsa de plástico a ver si baja un poco la inflamación, lo dudo, la sangre está seca de manera que el corte ya tiene un rato.
Enciendo un cigarrillo y me siento en un sillón tratando de recordar que fue lo que pasó. La mujer de la cama ésta cubierta por la sábana que delinea su silueta, nada mal, observo lo que su rojo pelo me permite de su rostro y descubro un mentón firme, labios delgados todavía con pintura, tatuados en sus bordes, una oreja discreta, nariz ligeramente aguileña aunque pequeña y en la base del cuello una marca feroz producto de una caricia que traspasó el umbral del dolor.

- Esto de los mensajes es una maravilla, con el pretexto de cuidar el presupuesto familiar entramos hasta Montemorelos por lo menos cinco veces al día para ver como están la mujer e hijos, mi último mensajito desde el Boulevard Alemán.
“ Buenas noches mamita, vamos a ver el juego de las Águilas a casa del enano, ya vez que es el que tiene SKY, pero me regreso terminando el partido ya que mañana hay una junta muy importante y se requiere estar avispado, con decirte que el big boss va a estar presente así que si tu galán se pone trucha, hasta un aumento de sueldo le toca, ¿como ves mamacita?, buenas noches y un beso a los niños. Si no es mucha molestia dile a tu madre que se aviente un rezo por el Buosso, ya vez que no ha metido gol. Chiao”
Destapo la segunda cerveza y le doy un par de tragos, ya con la mente mas despejada. Me lavo la cara borrando todo rastro de sangre pero lo tengo que hacer con mucho cuidado, el labio si que me duele.
Reviso mi pantalón y encuentro mi cartera y el celular, todo en orden, al menos no me atracaron, necesito unas aspirinas.

- Que onda mi Andrés, pensé que me ibas a dejar como novia de rancho, ya se me hacía mucho.
- Que pacho? que pacho?, como crees mi buen, lo que pasa es que tenía un asunto pendiente con una damisela y ni modo de apagar el sonido a la mitad de la fiesta o de bajarse de la moto a 50 o de dejar la cheve medio llena no?, usted ha de comprender, además ya veo que lo están atendiendo muy bien, no creo que me haya extrañado demasiado, o si?
- Bueno, bueno, pues ni modo de ponerme a llorar, en caliente pedí un whisky para la entonada y el verbo ligero con esa flaquita que me tocó. Por cierto que al principio la vi mas o menos pero después de tres como que si me late.
- Clásico compadre, no hay mujer fea, y menos después de unos tragos, todas tienen su detallito, y si no me cree, consulte la vida de Don Juan Tenorio, no crea que nada mas atendía al ganado de primera, ese le entraba al de segunda y tercera, bovino, caprino o porcino, lo que fuera y eso si, sin perder la forma, aunque en el fondo se busque siempre lo mismo, como ve?
- Que bárbaro mi Andrés, usted si que ha leído, pero pasando a asuntos mas urgentes, que plan, ya son las 10 y no veo claro, acuérdese que no todos los días me visto de 007 y traigo licencia para matar.
- Calmado compadre, ve a esa niña de allá, la bonita de blusa roja y escote prominente, es mi novia y ya le dije que hoy saliera temprano para irnos a una fiestesita donde habrá de Toño y Lupe, como en the good old times, remember?
- Como no, aunque ya sabe mi lema, no es lo mismo “nos la pasamos de lo mejor” que “lo mejor está por pasar”, todo es cuestión de actitud mi Andrés, controle a su princesa ya para irnos antes de que pida otro Whisky y le ponga coche y casa a la flaquita esa.

Llamo a recepción y pido cualquier cosa para este maldito dolor de cabeza, así no puedo pensar.

- Vamos a dejar tu nave aquí, ese camarada es el que cuida y es de confianza, al ratón Miguelito venimos por ella, digo, para no andar en dos naves si vamos la mismo lado, no crees?
- Simón.
- Ya te había dicho que Martita es mi novia?
- Yes
- ¿Y que te parece?
- Guapísima
- ¿Te prende la hormona?
- Cálmate, cálmate, la estás avergonzando, mira que rojita se puso?
- Relax brother, I am an open mind gay, and she is our lady, ok
- Does she know?
- No, do not worry
- Ya sangrones, ¿que tanto dicen?
- Nada mamita, que te le antojaste a mi camarón
- ¿Y no me vas a defender?
- Pues claro, ya le dije que ante todo el respito, digo el respeto

Cierro las persianas y me siento en la cama, jalo la sábana y descubro el cuerpo de la mujer, no se inmuta, está boca abajo, la pierna izquierda así como su brazo del mismo lado plenamente extendidos, el brazo derecho tapándole ligeramente la cara y la pierna medio recogida sobre un almohadón, su blanca desnudez me recuerda un encuentro que tuve en la universidad con una chica nórdica. Sus formas definitivamente corroboran lo que la sábana insinuó, dueña de un cuerpo para ser amado, o tal vez sería mas justo decir gozado, el amor nada tiene que ver, hay mujeres así, que debieran ser de todos y de nadie, sin ataduras ni complejos.

- Mira Brother, ahí es la fiesta, el dueño es un beisbolista famoso, va a estar pura banda alivianada, puro peace & love, licor y algunas drogas, eso si, a nadie se le forza, el que quiera se atiza y el que no, ¡pues no! El respeto al derecho ajeno es quitarnos de las consignas postelectorales de voto por voto, ¿no crees?
- Pues si, por mi no te preocupes, ya me conoces, solo que no vaya a haber puros batos, ya no estamos para desperdiciar horas nocturnas
- No hombre, despreocúpate, nenas es lo que va a sobrar, en estos tiempos las damas son mas reventadas que la raza, si no me crees, solo espérate a que prendan los cocteles y pica la acción
- ¡Ya estas!

Me sirvo otra cerveza y escribo en su espalda buenos días con mi índice apenas rozándola, le retiro el pelo del rostro para apreciarla mejor, sigo escribiendo y dibujo formas caprichosas, el índice baja por su columna hasta su cadera, donde se entretiene, indeciso, caprichoso, brincando de curva en curva, detecto un ligero temblor al tocar las cercanías del cóccix

- Que onda Andrés, que bueno que le caíste
- Lo prometido es deuda en udis, mira, mi noviecita santa y un cuaderno de doble raya de la secundaria.
- Bienvenidos mi buen, tus brothers son los míos y en especial la muñeca. No se asuste mi reina, no le va a pasar nada que usted no quiera ¿ok?
- Tranquilo Pierrot, no me la asustes antes de tiempo, ¿que va a pensar del dueño de sus propiedades?
- Es broma, están en su casa, lléguenle a lo que quieran, la única regla es que no hay reglas ¿ok?

Tu cadera responde a mis caricias y se levanta invitándome, te tomo, lentamente, sin palabras, sin promesas, sin conocerte, sin amarte, sin rostro, tan solo tu roja cabellera, y tu hermosa manzana, sin futuro que importe, salvo el instante presente de amar por amar, instintivo, primario, como el hambre o la sed.

- Ton´s que Marteta, ¿a que horas sales al pan?
- Mira Andrés, tu cuate se está volando conmigo
- Oh, ¿Qué tiene?, aguante, mas vale cuate por conocido que gandalla por conocer, ¿o no?
- Pues si, pero yo nada mas quiero contigo
- No hay pex mi Andrex, déjame dar un rock and roll a ver que encuentro
- Pues te acompaño
- ¿Y yo que?
- Usted quédese aquí mi reina, que nos pueden ganar el silloncito
- No se tarden
- No mamita, usted cuídenos esta botellita que en un rato regresamos

Nos derrumbamos, cansados y sudorosos, nuestros olores se mezclan, tu mirada me atropella, reconociéndome, sopesándome, juzgándome. Una leve sonrisa se dibuja en tu rostro y me das los buenos días

- Mira mi Andrés, un chorro de nenas, para que trajiste piedras al cerro
- Hijole, tienes razón
- Mira nada mas mi buen, parece que estamos en esa rola de Caifanes, Perdido en un Barco (lleno de nenas), y todas se ven bien, ¿será por los whiskitos que llevamos en adelanto?
- Nel brother, hay para todos los gustos. ¡Uff! Ahorita regreso porque ese güey le está cayendo a la Martita y me cae re gordo, déjame lo mando por un tubo tubo, tubo tubo.
- Sale, yo mientras le tiro el sablazo a esa pelirroja del rinconcito, la de lentes

Te pregunto tu nombre y dices llamarte Romina. ¿Sabes que pasó? Te pregunto

- Que haces mi reina
- Pues aquí, lo mismo que todos, ¿y tu?
- Yo mido el terreno
- ¿Y como lo encuentras?
- Bien, bien, diría que bello y prometedor, ¿te sirvo un trago?
- Tráete esa botella de Buchanan y 4 pastillas de las rojas de esa charola, para prendernos in situ y andar igual, tengo ganas de experimentar contigo
- ¡Órale!

Cuentas la historia y yo sigo desde afuera, entre risas me recuerdas los tragos, las pastas que compartimos y unos hongos del mero Oaxaca, cuentas la golpiza que le pusieron al Andrés por pasarse de veras con la dueña de la casa, el marido ni cuenta se dio pues estaba atracando a Martita. El guardaespaldas que se manchó con él, parecía el ofendido el muy desgraciado.
Dices que cuando me di cuenta del atropello salí al quite y también me tocó lo mío aunque me salió barato gracias a que decidiste romperle su guarra madre con un bat que no se de donde sacaste.
No dejas de reír y yo te sigo desde afuera, como espectador de una película, y entonces lo vislumbro, la historia cobra sentido, se rearma a pedazos, Andrés tirado en un charco de sangre, el sonido del bat al romper el cráneo del guarura, el robo del auto, el whisky, la coca, la persecución, la policía, los hongos y tu que no dejas de reír.

Punto Perdido

“Eso es lo yo llamo una hermosa cabeza de hombre.
Gastada, agrietada por la vida y las pasiones”
J P Sartre

Ayer en el juego, el chino me espetó un “hoy vienes muy chaquetas”. Y todo porque a pesar de tu mayor esfuerzo no pudiste alcanzar una bola que va justo al rincón de tu lado flojo, el siniestro, y a riesgo de romperte la crisma te lanzas con la raqueta como buscando arponear un pez oculto en alguna cueva, pero no alcanzas la bola, con la inercia no te puedes detener y simplemente metes el hombro para salvar el sonido de tu cráneo al romperse en el blanco muro. Y ya en el suelo, una vez que has recuperado la respiración le dices, pues si, siempre me la he jalado, me la jalo y me la jalaré, ¿tienes algún problema con ello?
No puedes reprimir una sonrisa de triunfo cuando observas su cara extrañada porque en ese momento te está ayudando a incorporarte y seguramente se imagina que antes o después esa mano de la que te tiene sujeto besó o besará tu falo, está desconcertado, no sabe si soltarte o de una buena vez levantarte para poder limpiar su diestra en el short aunque sea en seco. Y tu, en tus treintas, que ciertamente no puedes apartarte de la caricia por la mañana, tu primer amor, el siempre fiel, ese que no requiere explicaciones si no estas de humor, el que se contenta con una buena eyaculada sin necesidad de mediar palabras, ese con el que has hecho del paso de la muerte todo un arte, sentir como en el momento del orgasmo te sueltas y esperas 1 o 2 interminables segundos antes de tomarte de nuevo con la fuerza de la zurda, cuando tus efluvios resbalan por tus dedos, por tu entrepierna y mojan la sábana y sientes el líquido viscoso y caliente y pegajoso y como siempre, ya relajado, un grito de tu pequeña conciencia te reclama el solitario amor, pero enseguida tienes la respuesta que te justifica pensando que cualquier satisfacción vale la pena, no importa como sea y si sobre todo si queda “literalmente” en tus manos hacerlo, ¿porque no?. Que se jodan los puritanos, los miedosos, los que piensan que cada hombre tiene un número finito de eyaculaciones y temen que cada ocasión más, es al final, una ocasión menos; pero quien te garantiza que el final no es en un rato, cuando te distraigas viendo una minifalda y un camión urbano te de un empujón a 60 KPH y sientas como una defensa oxidada que ha sido testigo de múltiples golpes te revienta las costillas y que en el sofocón percibas como tus pulmones han sido perforados y simplemente no puedes respirar, y te visualizas como aquellos peces que al sacarlos del agua desesperadamente tratan de jalar aire, por el hocico, nariz, branquias, boca, te mimetizas por un instante y la desesperación se te dibuja en el rostro y percibes gritos y a la gente que se agolpa a tu lado viéndote morir y percibes la humedad en tu entrepierna y sabes que aunque está caliente, no es semen, y un miedo atroz te enfría la nuca y te acuerdas de tu madre, la primer mujer que te amó y seguramente la única que nunca dejará de hacerlo, mientras su final no se presente, aunque el tuyo llegue primero. Y si, el final puede ser hoy, o tal vez fue ayer y esto no es más que una especie de memoria remanente que confirma la tesis de que la caricia de ayer valió la pena, aunque no haya testigos.

lunes, 7 de junio de 2010

Ojuela

Estoy cansado, el mineral mata lentamente, no te das cuenta, mi mujer y mi hijo también tienen que chingarse, apenas nos alcanza, pero ya viene...... Mi general anda cerca, nos vamos a la bola

1909

Compañía minera de Peñoles
Número aproximado de empleados: 1241
Hombres 1200
Mujeres 6
Niños 35
Sueldo anual de los empleados
Máximo $25, 000.00
Mínimo $1,080.00
Producción:
Oro 1,068.01 Kg; $1, 391,844.00
Plata 160,619 Kg; $5,226,352.00
Plomo 23,177,026 Kg; $1,739,826.00


Respiro, luego existo

domingo, 6 de junio de 2010

Turitzio Bar

La entrada francamente tenebrosa, el partner se estaba rajando, las puertas de cristal pintadas de negro y el indispensable neón que garantiza el ambiente congalero; el guardia hispano que te revisa de pies a cabeza en la búsqueda de cualquier punta que pudiera ser protagonista de una muerte anunciada al calor de la pedita.
El Turitzio Bar, ubicado en Bellfort Ave casi esquina con la 59 en Sugarland, Houston, remanso de paisanos que el fin de semana abre sus puertas para dar cabida a la briaga, a la mujer, a la fantasía y a la música de la tierra, pasando por todos lados desde Centroamérica hasta el mero norte de México.
El ambiente, de raza, tal y como lo esperábamos, “un cachito de lo nuestro” parafraseando a María Victoria en un comercial de un supermercado de estos lares. Nos sentamos en una mesa cercana a la pista a modo de ambientarnos rápidamente, ubicamos las salidas de emergencia por aquello de que se armara una bronca y pedimos nuestra corona y dos equis de rigor.
La entrada es gratuita y la cheve marca dos dólares pagaderos en caliente, ahora, que si se la pides a la muñeca, el precio incrementa e incluye una propina de 50 centavos para ella, good deal.
El lugar está lleno de paisanos, raza de bronce, dispuestos a pasar un buen rato bebiendo, bailando y platicando con cualquier muchacha que se acerque, aquí todos somos galanes, nadie te habla en inglés, ni te mira feo, solo hay que pagar las cheves y mover el bote sin promesas ni engaños, encuentras gente de Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Venezuela y por supuesto Mexicanos.

Para esta alturas del partido ya la raza pasó a dejar el chivo en las casas de transferencia como el Western Union, pa´que coman los güercos... donde al final por lo menos te joden tres veces:
1) Haciendo el trabajo que nadie quiere con un salario de indocumentado
2) Si quieres transferir $100.00 USD te cobran hasta $15.00 USD por el servicio
3) Tu familia en México no cobra los dólares, cobra el equivalente en pesos mexicanos a una taza por debajo de la publicada.

Volviendo al antro, a nosotros nos atendió Sonia, tremenda muchacha de trasero hondureño, (que no es lo mismo que hondureño trasero) clásico de las tierras calientes donde las mulatas son reinas y señoras. Música de toña, cumbias, salsas, corridos, sones y uno que otro rockcito; hasta el Quijano se apareció invitando al meneo y al pasito del pachuco; con éste descubrimos al paisano de 1.65 bailando con tremenda Lola de roja minifalda que alcanzaba el 1.85, “un cabrón sin complejos” comentó sabiamente el partner, quien para entonces estaba haciendo bizcos al detectar a jovencita de 19, chiquita de tamaño, fresca en aroma, “ratón tierno pa’ gato viejo” musitaba.... soñando..... anhelando.
Así es aquí, vienes a pasar un buen rato, diferente, lejos de la mirada y actitud discriminatoria del Big Brother, donde las gallinitas de patio no se comparan con las morenas y güeritas por muy buenas que se miren, donde el establecer un rollo en tu idioma es lo importante, donde el recordar lugares, sonidos, comida y olores a golpe de verbo es lo que cuenta.
Si quieres puedes echarte una partidita de billar por tres Quarters, para cuando juega el TRI hay tremendas pantallas no muy chingonas, pero eso es lo de menos, lo importante es gritar como en el corona, sin complejos, sin tapujos, en plena comunión cultural.

...Nació de una tormenta en el sol de una noche del penúltimo mes
fue de planeta en planeta, buscando agua potable,
quizás buscando la vida o buscando la muerte eso nunca se sabe,
quizás buscando siluetas o algo semejante que fuera adorable,
o por lo menos querible, besable, amable ...
(Silvio)

jueves, 20 de mayo de 2010

Y vuelves con la panza y el hocico satisfechos

Viernes por la tarde, de rol por la Independencia con mi seis de rigor y Filio con su hermano lobo, eterna compañía.
Como que anda en sus treintas, la minifalda le acomoda bien, muy buena retaguardia y lo mejor de todo es que se me quedó viendo, ni hablar, le llegamos al próximo retorno para ver que rollo.
Me detengo algunos metros adelante para esperarla, nuestras miradas que se cruzan y esbozo una sonrisa, ella también sonríe así que le ofrezco una vueltecita. Ya te estabas tardando me dice y descubro unos hoyuelos de poca madre que la hacen verse linda. Creo que ando de suerte, pienso mientras le abro la puerta del auto y aprovecho para echarle un lente a sus piernas a medida que la minifalda cede terreno, no está mal.
Le ofrezco una cheve que acepta a la primera y hacemos planes para pasar un rato juntos, primero me pide llevarla a casa para dejar unos papeles que espera su hija mientras en el camino nos reventamos lo que queda del seis.
No le gustó Filio de modo que encuentro a los Cardenales en la radio y enfilo para una de las colonias del Oriente de Torreón.
Pasamos por otro seis y en una esquina me pide que la espere un momento, no quiere que me estacione delante de casa.
Mientras se ausenta imagino que de repente se me aparece el marido y me la hace de tos, porque me quiero tirar a su vieja de modo que enciendo el motor con el pretexto de seguir escuchando música, por si las dudas.
Se tarda como diez minutos, viene a paso veloz, se sube y vamonoxxxx.
A donde me vas a invitar chiquito…..
Uta, la confiancita lanzó una señal directa a mi entrepierna, por lo que mi camarada pegó un pequeño brinco que sin llegar a mostrarse erectus si estaba pasando lista para no perderse de la fiesta.
Ya estás, vamos a un antro que se llama El Rincón Gitano a escuchar musiquita y ver que onda.
A estas alturas ya escuchábamos a Marco Antonio Solís coreando “Te extraño mas que nunca y no se que hacer”.
Ya en el antro pedí otra cheve y ella un vampiro que resultó estar al dos por uno, en ese momento me di cuenta que la nena estaba gruesa, se chingó los dos vampiros y yo no llevaba ni media cheve cuando pidió otra ronda.
Ya sabrás, el diálogo de rigor cuando de repente me dice que me tiene que decir un secreto.
Que onda, le digo
Soy malandra
Ah cabrón, como, como, que es eso?
Que no sabes lo que es un malandro
Pues no, le digo, creo que es alguien que roba, se porta mal y eso
Pues eso soy, chiquito, ya he estado en el bote varias veces, básicamente por robo de autos y una vez me encontraron coca así que también me cargaron. Aunque ahora lo que deja pues es el tráfico y ps a atorarle, la neta hace rato que mi diste un raid, estaba haciendo una entrega... Mi viejo está en el Cereso pero sale el mes que entra, el me enseñó todo lo que se, básicamente operamos fuera de aquí, casi siempre en Guadalajara de modo que hacemos una lana y nos venimos a pasear a La laguna, hemos tenido la lana que ni te imaginas cabrón, pero pues también nos la hemos botado, es que nos gusta el reventón.
Puta madre, que mala pata, con la confidencia mis sueños de conquista se habían desvanecido, encendí lentamente un cigarro mientras me imaginaba haber participado en un pedo de narcos sin darme cuenta. Después de la confesión lo que yo quería era decir good bye, see you later, sayonara, arivederchi, chiao, hasta la vista.
Ella ya estaba pidiendo la tercera ronda y yo no había probado mi segunda cheve, me recontraurgía encontrar un plan de retirada que no ofendiera a mi conquista bajo riesgo de que me partieran la madre en ese o en otro momento que para fines prácticos era lo mismo. Me imaginé que ya tenía mi número de placa, traté de pensar si no le había contado donde vivía y eso pero estaba tan asustado que no recordaba nada.
De repente fue al baño porque ya se sentía medio prendida, empecé a valorar seriamente una graciosa huida pero la verdad le saqué, lo que si hice fue fingir cuando regresó, una llamada del celular con un cuento de que la niña se enfermó (ni tengo niñas) y que había que llegarle.
OK, solo dame un aventón a la colonia
Simón,
Ya en el carro me siguió contando de su viejo, que el abogado que lo traía era muy bueno y que lo iba a sacar y que por la lana no había pex y que ni siquiera se las había pedido, en fin, que el mentado abogado al parecer resultaba ser una buena persona.
Parate en la esquina cabrón!
Que, que, porque?
Parate! Si no quieres que guacarie tu coche, mendigo!
Uff, perate tantito, no mames
En camino hacia ningún lado se aventó otras tres vomitadas y mi aventura prácticamente estaba para ser olvidada.
No traes un cristalito?
Que es eso?
No te hagas pendejo, traes o no traes?
Pues no
Entonces déjame aquí, en esa casa vive un cuate que me surte
Ta bien
Gracias papito, ¿nos vemos mañana para seguirla?
Si.... claro, pásame tu cel.
Nel, yo te hablo, pásame el tuyo
Mira esta es mi tarjeta
Mmh, gracias .......... Alberto, estuvo rica la pedita
De nada linda
Observo por el retrovisor ese delicioso trasero que se aleja tambaleante mientras se dirige a la casa de la esquina y agradezco que Alberto Ortiz me haya entregado su bisnescard por la mañana, ni pedo.